La piscina de clavados de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde el agua se volvió verde esta semana por un fallo en el sistema de filtración, tuvo que ser cerrada hoy luego de que los deportistas reportaran malos olores.
El vocero del comité organizador, Mario Andrada, confirmó el cierre y dijo que se tomó la decisión para resolver el problema pronto. En el centro acuático Maria Lenk del Parque Olímpico está prevista en la tarde de hoy la ronda preliminar de la competición femenina de trampolín individual, en la que compiten las mexicanas Dolores Hernández y Melany Hernández. La fial se hará el domingo.
Entre el lunes y el martes el agua azul de la piscina se volvió verde y también cambió un poco la tonalidad de la de waterpolo, que está a su lado, aunque ahí ya se vuelve a ver azul y continúan las actividades con normalidad.
Los jugadores de waterpolo se quejaron el miércoles de que les ardían los ojos, probablemente por el cloro. La Federación Internacional de Natación (FINA) informó que en la piscina de clavados los tanques de agua se quedaron sin ciertos químicos de tratamiento, lo que provocó que el nivel de pH (acidez) del agua estuviera fuera de los parámetros normales.






