Ciudad de México.- Durante el Foro denominado “A tres años de la Reforma en Materia Educativa” organizado por el Senado de la República, el senador perredista Miguel Barbosa, Presidente del Instituto Belisario Domínguez consideró que hay asuntos y temas que resolver, especialmente reconoció que se sabía de antemano que chocarían con los intereses de los sindicatos.
“Sí creemos en le necesidad de una Reforma Educativa, estamos convencidos de que una Reforma Educativa iba a chocar con los intereses clientelares del SNTE y de la CNTE. Por mucho tiempo se dejó que la educación estuviera a cargo del SNTE. Recuerden los titulares de la Secretaría de Educación con subsecretarios designados desde el Sindicato; hasta 22 secretarios de Educación Pública en los estados, designados por el Sindicato; delegados de la SEP designados y propuestos por el Sindicato; y privilegios clientelares a ambas fuerzas gremiales que tuvieron, para quienes las alimentarios, propósitos clientelares, electorales y políticos”, aseveró.
Sin embargo, indicó que la niñez mexicana y la juventud mexicana requieren de un mejor nivel académico, por lo que se requiere una Reforma Educativa, pero “el alma de la Reforma Educativa, como ha dicho Juan Carlos Romero Hicks, es el modelo educativo, hoy se está desarrollando. La visión que tenemos en las Cámaras es que el modelo educativo también requiere un tratamiento legislativo, no solamente de política pública, verlo también como un insumo y un producto legislativo”, recalcó.
En tanto, el senador panista Juan Carlos Romero Hicks consideró necesario atender varios puntos en esta Reforma la cual recordó no está inscrita en piedra y por lo tanto puede modificarse, así como también reconoció que no se ha logrado hacer que los maestros la hagan suya.
“Lamentablemente, tendremos que reconocer que no hemos logrado que los docentes se sientan aliados de este proceso, constructores de este México que queremos”, recalcó.
El presidente de la Comisión de Educación del Senado, Romero Hicks recordó que la reforma no es solamente la legislación; son las políticas públicas, son dos pilares que tienen que alimentarse de manera mutua y que siempre serán perfectibles, pero también señaló “no seamos ingenuos, cambiar la ley no modifica la realidad. Si de esto se tratase –la Ley General de Educación se ha cambiado más de 300 veces en 20 años– seríamos un país sobrerresuelto”.
Por lo que consideró que la ley es un camino, y hay que volver a revisar, por lo que subrayó 10 puntos importantes a analizar que son: uno, las atribuciones de las autoridades educativas; dos, la revisión de la educación normal; tres, la formación continua de los docentes y su acompañamiento en reconocimiento; cuatro, la auténtica autonomía de gestión escolar para que las comunidades de aprendizaje tomen decisiones que hoy todavía no hacen; quinto, la participación social; sexto, los sistemas de quejas para docentes y padres de familia; séptimo, la transparencia y rendición de cuentas de directores; octavo, el sistema de información y de gestión; noveno, la revisión del Fondo de Aportaciones a la Educación Básica; y diez, el modelo educativo.
Y junto con estos temas laborales, que todavía no están atendidos, enfatizó los siguientes:
“Primero. El objetivo sigue siendo el desmantelamiento de un sindicalismo corporativo y clientelar que, en ocasiones, ha sido corrupto y que no permitió muchas cosas, donde el sindicato se convirtió en patrón y el patrón dejó de serlo, y todavía hay pendientes en el camino, y las realidades estatales ahí están”, precisó.
Y segundo agregó: “Que esta sí es la parte del alma y el corazón, es lo del modelo educativo que tenemos que transformar, y porque siempre habrá tres evaluaciones pendientes: una, la del modelo educativo, que es una fotografía, es una película en construcción; dos, el modelo de formación docente y en educación normal no hemos entrado ni siquiera al inicio para aspectos importantes; y tercero, el modelo de evaluación del desempeño, tanto para docentes como para los cuadros directivos”.






