¿A quién no les ha tocado encontrarse en la calle con los promotores de las “financieras exprés” y otras legalmente reconocidas, que tarjeta en mano o un pedazo de papel de una fotocopia ofrecen resolver la falta de liquidez autorizando un préstamo con tan solo decir “si”, no sin antes firmar documentos en donde se hipoteca hasta el alma y se autorizaba rasurar su pago desde la misma emisión de la nómina?
Confieso haber en un momento dado cargar en mi mochila de reportero, que algunos malintencionadamente me han bautizado como mi bolso, al menos media docena de tarjetas de esas pero afortunadamente nunca tuve la necesidad de recurrir a ese dinero que es aún más caro que el plástico, independientemente de los riesgos que se corren de perder hasta la camisa.
Lamentablemente ese no fue el caso de algunos empleados estatales, se dice que son alrededor de la cuarta o quinta parte, que por necesidades familiares o personales tuvieron que recurrir a este dinero que, temporalmente desde luego, los sacó de su problema y con el respaldo de su sueldo quincenal estaría saldando poco a poco tanto el capital como los elevados intereses generados.
Todos hicieron sus cuentas y aunque sabían que iban a quedar un poco recortados cuando llegara el pago, no había de qué preocuparse porque el plazo se cumpliría pronto y con ello recuperarían la liquidez, esa que nos tranquiliza a todos sabiendo que es un ingreso seguro y puntual.
Sin embargo el problema para estos burócratas deudores comenzó hace algunos días, cuando comenzaron a recibir llamadas de las financieras que les reclamaban el pago del empréstito, so pena de enviar su caso a un despacho de cobranza que podría duplicar o triplicar, según sea el nivel de usura del cobrador.
Lo que sucedió, afirman los trabajadores estatales que se acercaron, es que el descuento vía nómina no dejó de hacerse desde el primer momento en que se contrató el crédito personal, pero según la financiera, que a estas alturas es vista por aquéllos como una agiotista, asegura que lleva más de seis meses que no recibe ningún depósito de parte del patrón.
Entonces la empresa “salvadora” de economías familiares decide irse contra quien contrató el crédito, obviando el incumplimiento del patrón que descontó pero no abonó. Simplemente les dicen: “Aquí el que contrató el crédito fuiste tú y no tu patrón, así es que págame”
Como respuesta el acosado burócrata esgrime: “Pero me han estado descontando quincenalmente, tengo los talones de pago”. Entonces viene el frío ultimátum: “Ese es problema entre tú y tu patrón, a mí págame o paso tu caso al área jurídica”, es decir se acabó la descortesía con que inicialmente trató al cliente el gestor.
Así andan las cosas entre la tropa estatal a 18 días del ventarrón.
APUNTE.- Quienes han estado pronosticando la forma en que se comportará gobernará Francisco Javier García Cabeza de Vaca, una vez que sea constitucionalmente investido como jefe del Ejecutivo estatal, han asegurado unos más y otros menos que llegará con la espada desenvainada contra quienes le endilgaron adjetivos ofensivos y denigrantes, pero también contra los enemigos políticos de ayer y ahora.
Hay incluso quienes sin tomar en cuenta los intereses de los victorenses, lo han instado a olvidarse que gobierna para todos y se cobre las afrentas a costa aún de poner en riesgo la recuperación de la Capital de Estado, aunque lo bueno de todo lo anterior es que son peticiones familiares o personales y que el de Reynosa sabe muy bien qué conviene a sus representados.
PENDIENTE.- Don Fernando Agustín Méndez Cantú lo felicito por mostrar, con la austeridad de su informe, el estado real en que le dejaron la Alcaldía. Nomás le reprocho no haberlo plasmado en su mensaje.
Aquí los veo, leo y escucho: @JosdelCarmenPR / [email protected]





