Washington.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama honró con la Medalla Nacional de las Artes y Humanidades a personajes del cine, la música y las letras, como al actor Morgan Freeman
–quien no asistió–, al comediante Mel Brooks, la escritora de origen mexicano Sandra Cisneros, el cocinero español José Andrés y el activista Luis Valdez, quien usa el teatro como herramienta de cambio social.
Obama entregó las preseas en una recepción en la Casa Blanca en la que, también reconoció a personajes de la cultura hispana.
“Históricamente, este ha sido un asunto mucho más serio”, bromeó Obama, quien acusó a Brooks del tono burlón que adquirió el actor, normalmente marcado por la ostentación y la solemnidad.
El propio Mel Brooks, de 90 años, fue el primero de los 24 galardonados en subir al escenario y recibir la Medalla Nacional de las Artes, uno de los mayores reconocimientos al mérito civil de EU, por “una vida dedicada a hacer reír al mundo”, dijo Obama antes de otorgarle una medalla con un listón morado.
Con la medalla ya en su cuello, Brooks se agachó e hizo como que bajaba los pantalones a Obama, un gesto que desencadenó las risas del público y convirtió la ceremonia en una fiesta.
Brooks precedió sobre el escenario a la poetisa y escritora Sandra Cisneros, cuya novela La Casa en Mango Street es considerada como uno de las máximas exponentes de la literatura chicana y a quien Obama honró por “enriquecer la narrativa estadunidense” a través de sus historias de raza, clase y género.
“Creemos que las artes y humanidades representan nuestra alma nacional de varias maneras. Son centrales a nuestra identidad
de estadunidenses, soñadores, narradores, innovadores, visionarios”, dijo el mandatario.
Con la campaña presidencial de fondo, cobró especial relevancia la medalla a las artes otorgada a Luis Valdez, activista del movimiento en defensa de los derechos de los mexicano-estadunidenses de los años 60 y que fundó El Teatro Campesino, al calor del movimiento agrario de César Chávez y Dolores Huerta.
Como herramienta de cambio social, ese teatro ha servido durante décadas para organizar a los trabajadores del campo, muchos de ellos latinos, y actualmente sigue en activo con obras que han servido para denunciar los ataques de Donal Trump contra los inmigrantes.
También participó Rudolfo Anaya, uno de los fundadores de la literatura chicana y que en sus novelas reveló verdades universales sobre la condición humana extendiendo el “amor por la literatura a nuevas generaciones”, como dijo Obama.
Obama también condecoró al cocinero José Andrés por “el cultivo de los paladares” de los estadunidenses.






