Washington.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, endureció el discurso de Washington contra Cuba al responsabilizar directamente al gobierno isleño por la crisis económica y energética que enfrenta la población.
A través de un mensaje difundido por el Departamento de Estado con motivo del Día de la Independencia de Cuba, Rubio planteó la posibilidad de construir una nueva relación bilateral con la isla.
El funcionario estadounidense aseguró que la escasez de electricidad, alimentos y combustibles no obedece únicamente al embargo económico, sino al manejo político y financiero de las autoridades cubanas.
Según Rubio, los recursos públicos fueron desviados durante años mientras la población enfrenta apagones constantes, desabasto y un deterioro económico cada vez más severo dentro de la isla caribeña.
El jefe de la diplomacia estadounidense anunció además una propuesta de ayuda humanitaria por 100 millones de dólares destinada a medicamentos, alimentos y suministros básicos para los cubanos.
Precisó que dichos recursos no serían entregados al gobierno de La Habana, sino distribuidos mediante la Iglesia católica y organizaciones civiles consideradas confiables por Washington.
La respuesta del gobierno cubano no tardó en llegar. La embajada de Cuba en Estados Unidos acusó a Rubio de mentir deliberadamente para justificar la política de presión contra la isla.
A través de un posicionamiento en redes sociales, la representación diplomática cubana calificó las acciones estadounidenses como una agresión económica “cruel y despiadada” contra el pueblo cubano.
La tensión bilateral escaló nuevamente después de que el presidente Donald Trump endureciera en enero pasado las sanciones energéticas y comerciales contra Cuba, reforzando el bloqueo vigente desde 1961.
Las nuevas restricciones impuestas por Washington han profundizado las dificultades económicas en la isla, provocando cortes de energía, limitaciones en combustibles y mayores complicaciones para el abastecimiento básico de alimentos.






