Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El grito fue desesperado y la calificación también.
“¡Mentira!. ¡falso! que vengamos a dar un dedazo o hacer una imposición”, lanzó el maestro Alfonso Cepeda Salas y la rechifla retumbó en el Sartet.
Muchos maestros, abuchearon, pero otros, aplaudieron y reconocieron al Presidente del trigésimo Congreso seccional extraordinario del SNTE en Tamaulipas.
“Esos que aplauden, son los que quieren verse favorecidos”, gritaba desesperado uno de los maestros que llegó junto con los 855 delegados que están participando en el Congreso para elegir al nuevo Secretario General de la Sección 30.
Aquí, donde hasta el propio Secretario de Educación Diódoro Guerra, fue abucheado, por momentos, parecían que los gritos y las porras a favor y contra, auguraban la forma en que saldrá el próximo Secretario de la Sección 30 del SNTE en Tamaulipas.
Como testigos, Jorge Guadalupe López Tijerina, Jaime Medellín Cepeda, Enrique Meléndez Pérez, Oscar Martín Ramos Salinas y ya iniciado el mensaje, arribó Arnulfo Rodríguez Treviño.
Todos ex secretarios generales de la Sección 30, pero éste último, el profe Arnulfo, todavía con la intención de buscar nuevamente ser el líder de los maestros.
“Ya no, no se podrá, es imposible”, coincidían maestros y maestras, líderes de grupos al interior del Congreso.
Pero el griterío comenzó cuando nombraron al maestro Rafael Méndez Salas, Secretario General de la Sección 30.
Al frente los gritos de ¡Unidad! ¡Unidad!, los aplausos. Atrás, la rechifla, los abucheos, los gritos de ¡fuera!, ¡fuera!.
Como pudo, Méndez Salas se contuvo al máximo, porque aquí, en las filas del magisterio, saben que es poco tolerante, pero hoy aguantó.
“Hablar del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es hablar de unidad, responsabilidad…” y los gritos y rechiflas lo volvían a interrumpir.
Pero crecieron los abucheos cuando se habló de “responsabilidad, compromiso, trabajo, orgullo, pero sobre todo, lealtad con el magisterio”.
¿Cuál lealtad?, ¡Vete de una vez!.
Los de enfrente, los del Comité seccional callaban, eran moderados. Las miradas de los ex líderes de la Sección 30 cruzaban miradas.
Jaime Medellín, Oscar Martín Ramos, dos de los ex líderes de la Sección que más les aplaudieron, parecía que buscaban a los gritones, y regresaban su mirada al discurso de Rafa Méndez.
“El SNTE se ha encargado de salvaguardar los derechos de los trabajadores” y una vez más llegaron las rechiflas, los reclamos y parecían no terminar.
Casi enseguida, agradeció al “magnífico equipo” y llegaron más gritos, pero ahora sí, los aplausos también arribaron.
“A nombre de este Comité Ejecutivo Seccional y el mío propio, agradecemos a nuestro colaboradores…” y otra vez los gritos, ahora con un enérgico ¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera!, ¡fuera!.
El volumen de voz en su discurso crecía cuando llegaban los abucheos.
¡Ya no hables!… ¡fuera!, ¡fuera!.
Los aplausos a su favor hicieron un contrapeso durante su discurso, y los gritos de ¡unidad! ¡unidad! le ayudaron a cerrar lo que calificaron como un reprobado examen final, por unos sinodales muy enérgicos.








