Haití se ahoga en una nueva catástrofe, la creada por el huracán Matthew. La cifra de muertos no para de crecer y, aunque oficialmente solo se han confirmado 400 fallecidos, se teme que ronden ya el millar, y eso que aún no se ha llegado a todas las zonas afectadas. A las autoridades locales e internacionales les preocupa mucho la precaria situación en la que han quedado centenares de miles de supervivientes en el país más pobre de América y que ya tenía decenas de miles de desplazados desde el terremoto de 2010.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió el lunes 120 millones de dólares (108,5 millones de euros) para ayudar a Haití.
“Haití afronta su mayor desastre humanitario desde el terremoto de 2010”, advirtió el coordinador humanitario de Naciones Unidas en el país, Mourad Wahba. Aunque tanto las autoridades como la sociedad civil tienen una mayor capacidad de respuesta que hace un lustro, Haití necesitará el apoyo de la comunidad internacional para superar la nueva catástrofe, subrayan todas las organizaciones humanitarias.
Según el Ministerio del Interior haitiano, 2,1 millones de personas, el 19% de la población, se han visto afectadas por Matthew. De ellas, al menos 750.000 necesitan “ayuda urgente” en los departamentos más afectados, el del Sur y Grand’Anse. “Los más afectados han perdido sus casas, sus pertenencias, sus cosechas y su medio de vida”, alertaba el último informe de la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) en Haití.






