¿Podría entenderse o peor creerse que un aparato gubernamental como el de Tamaulipas, pudiera estar funcionando en todas sus áreas con trabajadores que por su ideología ahora son considerados: aviadores, ineficientes, flojos, ineptos, rateros, vividores, saqueadores, etcétera?
Porque hasta donde he leído tanto las declaraciones de algunos nuevos (as) funcionarios (as) y otras tantas opiniones en redes sociales, ese es el argumento que tienen para que sin distingos se eche a la calle a cientos o miles de burócratas eventuales, la mayoría de los cuales hicieron su trabajo de forma eficiente y comprometida.
Desde luego que quienes abusaron o se excedieron en sus funciones en el sexenio anterior o anteriores, deben no sólo irse sino ser investigados pero no puede usarse el mismo rasero para todos, insisto hay quienes desquitaron con creces su sueldo e incluso humanitariamente fueron más allá de sus atribuciones cuando así se requería.
Ante eso vale hacer algunas precisiones:
– Tan malintencionados son quienes sabiéndose repudiados buscan abrirse paso en el gobierno del cambio, como quienes cuestionan la permanencia de aquellos que tienen una hoja de servicios intachable.
– También son malintencionados quienes piden y exigen el despido inmediato de quienes tienen una filiación distinta a la del partido en el poder, por encima de una evaluación objetiva de su desempeño y capacidades.
– De igual forma lo son quienes usando el modus operandi de los célebres tuiteros “marciales”, ahora usan las redes para destrozar trayectorias por el simple hecho de no haber estado dentro de los grupos de “amigos”.
– Incluso entre los funcionarios de primer nivel hay malintencionados, como la titular de la Secretaría de Trabajo, María Estela Chavira Martínez, que afirma que dos de cada diez en la nómina de ese ente son aviadores, cuando cualquier abogado en materia laboral sabe que si algo falta precisamente en las juntas de conciliación son trabajadores.
– La mala intención también se nota en las afirmaciones de que la totalidad de los actuales burócratas son priistas, cuando para nadie es un secreto que ellos son precisamente los más hartos de las prácticas que se dieron, no durante 86 años sino en los últimos poco menos de seis.
– Otros malintencionados son aquellos que en 16 días del gobierno de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exigen resultados cuando, reitero, no los pidieron ya no digamos en 86 años sino en los recientes seis.
Por todo lo anterior pienso que alguien de peso en la administración estatal debe salir a calmar la ansiedad y la incertidumbre de miles de trabajadores estatales, que pese a sus capacidades, compromiso y sentido de responsabilidad temen que su permanencia dependa de su filiación partidista, o en el peor de los casos de un “tuitazo” o un “feisbucazo”.
APUNTE.- Las cuentas públicas de los anteriores presidentes municipales no se pueden circunscribir a José Elías Leal ni a cualquiera de quienes gobernaron los municipios “grandes”, porque hay al menos media docena de ex alcaldes que tienen pendientes de la entrega recepción, por lo que apuran el calendario para que pasen los 60 días legales para hacer observaciones por parte de sus sucesores.
Saben que la vaporera que les dio luz verde a sus números no son la salvación, sobre todo quienes están conscientes que dejaron al buey en una barranca muy honda, tanto que no dejaron margen de maniobra para llevar beneficios a la sociedad, máxime cuando durante tres años no sintieron la mano municipal pero sí vieron crecer el patrimonio de quien los gobernó.
Quieran o no reconocerlo, aquellos alcaldes que tienen el proyecto de reelegirse deben hacer caso a sus gobernados y exigir cuentas reales y no maquilladas a sus antecesores, solamente hay que recordarles que les quedan 43 días.
PENDIENTE.- Quienes para despedir burócratas los maltratan, ¿lo harán por iniciativa propia o siguen un script?
Aquí los veo, leo y escucho: @JosdelCarmenPR / [email protected]





