Los últimos tres gobiernos tamaulipecos han sido recurrentes los fenómenos naturales, sobre todo tormentas tropicales, ciclones, chubasco, tornados y trombas. La actual administración no ha sido la excepción. El gobernador Francisco García Cabeza de Vaca estuvo de manera casi permanente despachando asuntos de sus gestión del el puerto de Tampico, región donde una tromba inundo en menos de cinco horas los municipios de la denominada zona conurbada que componen Altamira-Madero-Tampico.
A diferencia de años anteriores, esta vez los daños se extendieron con mayor magnitud que en otras ocasiones a los tres municipios, sobre todo Madero donde se concentró la mayor parte de los daños..
Quizá se debe a que la lluvia se concentró en esa región y no ríos arriba del sistema lagunario. Como ha sucedido en temporales anteriores de lluvia. Bien lo decía el coordinador estatal de protección civil Pedro Granado Ramírez que en este periodo de lluvias no resultaron dañadas las zonas conocidas como la Moscú, ubicada en los limites con Pueblo Viejo Veracruz y que en la mayoría de la temporadas de lluvias sobre todo de ciclones, son de la más perjudicadas por los escurrimientos de los ríos Pánuco y Tamesí.
La inundación de esta semana se debe a la incapacidad de los drenes y drenajes de las tres ciudades del sur tamaulipeco, pero no podemos ignorar que las tres ciudades están al nivel mar, que cada día se traga un pedazo de tierra en el golfo de México, lo mismo que en el océano pacifico derivado de los efectos del cambio climático.
Asunto que los ciudadanos conocen lo mismo que las autoridades y su preocupación se queda en eso y no trasciende, mientras que son cada vez más recurrentes lluvias a típicas y tormentas devastadoras, que ciertamente no responde a la era apocalíptica propia de estos tiempos actuales, que abordaremos en otro momento.
Pero los efectos del cambio climático se manifiestan desde hace más de 25 años, es decir , desde hace un ciclo de vida. Fue entonces cuando no llovía en esta región. Hemos de recordar que el entonces gobernador priísta amante del maharisi –Manuel Cavazos Lerma-, ordenó bombardear la nubes para estimular las precipitaciones para paliar los severos estiajes y sequías en 1995.
Y efectivamente las nubes fueron bombardeadas, pero no se vieron los resultados, porque la secretaría de desarrollo agropecuario le sugirió al empresa contrata para esos fines que las nubes se estimularan en los límites de Nuevo León y Tamaulipas. Y si llovió, pero en el rancho del entonces secretario de desarrollo agropecuario Eduardo Garza González, hermano del Meme Garza.
La justificación para bombardear las nubes en esa región fue que se estimulara la lluvias para el ciclo agrícola otoño-invierno, que se siembra en los municipios del norte de la entidad, pero el ganón fue don Lalo Garza, conocido en el argot reporteril como el “jabón camay”.
Durante las administraciones de Eugenio Hernández Flores y su socio y compadre Egidio Torre también se presentaron fenómenos naturales irreverentes que sacudieron San Fernando durante el geñismo en julio del 2005 el huracán Emily simbró los pueblos del valle de Sanfernando y la región, una docena de tráiler fueron volcados en el libramiento por las rachas de viento. Y al finalizar su gestión Alex azotó en junio del 2010, dos días después de la muerte de Rodolfo Torre Cantú.
A Egidio Torre Cantú también al inicio de su gestión se presento el huracán Ingrid y la tormenta Manuel que se presentaron seguidos uno de otro.
Pero el ciclón de ciclones en esta región, sobre todo en Tampico y los municipios del sur, fue el ciclón bautizado con el nombre de Hilda, que en 1955 devastó la ciudad internacional de Tampico.






