Ciudad Victoria, Tamaulipas.- En Tamaulipas son más de ocho mil 500 las víctimas de ciberacoso de entre 12 y 17 años, principalmente de “grooming”, actividad que pese a su impacto en la integridad humana del agredido, sigue sin ser tipificada como delito.
Las víctimas de “grooming” son convencidas por predadores sexuales en redes sociales como Facebook, WhatsApp o Tumblr para enviarles fotografías o videos pornográficos, que ellos después venden o utilizan para extorsionar a los familiares de los jóvenes.
De acuerdo con cifras del Módulo de Ciberacoso (Mociba) 2015 elaborado por el Inegi, el 26 por ciento de los tamaulipecos mayores de 12 años han sido víctima de algún tipo de ciberacoso.
En un 87 por ciento de los casos se trata de una persona desconocida para la víctima, que a menudo se presenta como alguien amable con quien puede establecer empatía y confianza, elementos que el agresor utiliza para comenzar el “grooming”.
Un diez por ciento de los casos tiene que ver con personas cercanas a la víctima, como amigos, compañeros de clase o trabajo, inclusive ex parejas. Tan sólo en el tres por ciento restante se trata de un familiar.
En general, las mujeres son las más atacadas por ‘predadores sexuales’ en la red, mientras que a los varones los suelen coercer mediante amenazas o extorsiones.
De acuerdo con cifras del Módulo de Ciberacoso (Mociba) 2015 elaborado por el Inegi, el 26 por ciento de los tamaulipecos mayores de 12 años han sido víctima de algún tipo de ciberacoso, en actividades que van desde el “grooming” hasta el “hacking” o secuestro de identidad.
El promedio nacional reportado por Mociba 2015 es de 24.5 por ciento, lo cual ubica a Tamaulipas 2.5 porcentuales por encima de este promedio y entre los cinco estados con mayor incidencia de ciberacoso; Aguascalientes ocupa el primer lugar con una incidencia del 32 por ciento.
Al no existir una legislación que proteja a las víctimas de estos casos, estos optan por tomar acción; Mociba 2015 reporta que en un 26 por ciento de los casos, las personas bloquean de sus cuentas a los agresores.
Un 13 por ciento opta, por otra parte, de abandonar sus cuentas y crear nuevas, inclusive de cambiar su número telefónico para “desaparecer” de la mira de su depredador.
Otro once por ciento hizo caso omiso a las amenazas; un cinco por ciento confronta la situación y las consecuencias que puedan desencadenarse. Sin embargo, un 26 por ciento ignora la situación y tan sólo un cuatro por ciento realiza una denuncia a las autoridades.






