Brasília.- Un escándalo de un presunto tráfico de influencias en el gobierno brasileño causó ayer la sexta renuncia en seis meses en el gabinete del presidente Michel Temer, salpicando al mandatario y envalentonando a la oposición, que se planteó solicitar un juicio político en su contra.
Gedder Vieira Lima, ministro de la Secretaría de Gobierno y uno de los hombres de mayor confianza de Temer, renunció tras ser acusado ante la Policía Federal por el exministro de Cultura Marcelo Calero de someterlo a presiones ilegales para resolver asuntos personales.
La semana pasada Calero presentó su renuncia, y acusó a Vieira Lima de haberlo presionado para que el Instituto del Patrimonio Histórico (Iphan), que dependía de su cartera, aprobara un proyecto inmobiliario en Salvador de Bahia (noreste), donde posee un apartamento.
En una declaración a la Policía Federal divulgada por la prensa el jueves, Calero aseguró también que el propio Temer lo había instado a buscar una solución al problema.
El mandatario negó a través de su portavoz haber “inducido” a ninguno de sus ministros “a tomar alguna decisión que hiriera las normas internas o sus convicciones”. Según el portal G1, del grupo Globo, Calero “grabó la conversación” con el jefe de Estado.
“El ministro Calero se excedió, por lo que se comenta, en eso de volver a ver al Presidente de la República para tratar un asunto que ya había tratado llevando una grabadora, lo que además es un delito”, dijo el ministro de Defensa, Raúl Jungmann.
“Los hechos van a dejar bien claro que el presidente Temer jamás impondría o haría que un subordinado dejase de cumplir la ley”, añadió.






