Ciudad de México.- Nico Rosberg salió de la sombra de brillar sólo por el apellido de su padre, Keke Rosberg (quien se alzara con el triunfo de la Fórmula 1 en 1982) al proclamarse campeón de la máxima categoría, tras coronarse en la última carrera del año disputada en el circuito de Yas Marina de Abu Dabi al cruzar la línea de meta en segundo lugar.
Hamilton, su compañero en Mercedes, cruzó la bandera a cuadros primero. Sin embargo, al británico no le alcanzó para conseguir su tercer título consecutivo y su cuarto a lo largo de su trayectoria en F1, a pesar se haber sumado 10 victorias en la temporada, una más que Rosberg.
Las últimas curvas también le permitieron a Vettel arrebatar el último escalón del podio y dar una última lección a su heredero en Red Bull, la revelación del año, Max Verstappen, quien en España se convirtió en el piloto más joven en ganar una carrera, luego de haber logrado su ascenso desde el Toro Rosso.
Con nueve victorias y 385 puntos en su cuenta personal (apenas cinco más que Lewis Hamilton), Nico convirtió en letra muerta todas las críticas que lo juzgaron como el hijo de un campeón que se abrió paso en el automovilismo sólo por el apellido de su padre.
La hazaña no fue sencilla. Al piloto alemán le tomó once temporadas lograrlo. Inició con un monoplaza que cuajó en 2014 y con un equipo que parecía tenerlo todo y Rosberg esperó cuatro temporadas para doblegar a su coequipero, quien a un año de haber permutado de McLaren al equipo de Brackley hiló dos títulos consecutivos y se convirtió en el líder indiscutible de la hegemonía de Mercedes.
El tricampeón inglés, durante la última carrera del año, frenó tanto como pudo a Nico, dejándolo a merced de Vettel y Verstappen, pues para ser campeón a Rosberg solamente le hacía falta paciencia y temple para terminar el Gran Premio dentro de los primeros tres puestos, y de eso el alemán estaba lleno, que no sobrado, pues nadie había ganado tantas carreras como él (23) sin haberse proclamado campeón del mundo.
Sergio Pérez cruzó la meta en la octava posición, la cual le otorgó los últimos cuatro puntos del año con los que el tapatío alcanzó las 101 unidades, que confirman que ésta fue la mejor temporada de su carrera.
Así, Checo fue piedra angular de la cuarta posición de su equipo en el campeonato de constructores, que logró doblegar al histórico Williams, que no pudo mantener en 2016 el nivel que había alcanzado el año pasado y tuvo que conformarse con la quinta posición de la tabla, a 35 puntos del Force India.
Sin noticias que confirmen lo contrario, parece que en el Yas Marina no sólo corrieron por última vez una carrera de Fórmula 1 los veteranos Felipe Massa y Jenson Button sino también el joven piloto regiomontano Esteban Gutiérrez, quien no pudo llevar el monoplaza del equipo Haas más allá de la decimosegunda posición.





