Aún cuando pareciera que se venció el terminó para llamar a los los ex funcionarios del último gobierno priísta, hay indicativos que dicen lo contrario, sobre todo en aquellos casos donde los titulares de áreas delicadas es la seguridad y que tienen que ver con la parentela que se ha prolongado desde la administración del ex gobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba al también ex gobernador Eugenio Hernández Flores. Entre ellos además de otros figuran los González Salum.
A un mes de haber dejado el cargo de subsecretario administrativo de la secretaría de seguridad pública, ya se han documentado severas irregularidades en contra de Víctor González Salum. Como es una empresa denominada Eservice S. A. DE C.V., misma que fue contratada para dar mantenimiento a los bloqueadores de señales de celulares en los penales tamaulipecos. Mantenimiento que jamás se les dio a los equipos pero por los que la secretaria de referencia sí se pagó cantidades relevantes de dinero.
Entre los socios de Víctor González Salum figura el flamante cajero del ex gobernador Egidio Torre Cantú que fue ratificado por el gobierno de los “vientos de cambio”, entre ellos destacan Jorge Contreras Chío al igual que Rodolfo Rodríguez, quienes se convirtieron en la “engorda” de la secretaría de finanzas, con llegada a ese cargo de Alfredo González Fernández. Este último identificado entre los socios de los ex gobernadores Eugenio y Egidio , en el fallido proyecto de la Costa Lora.
González Fernández es el mismo que gestionó para que Yarrington Ruvalcaba concretara algunas adquisiciones inmobiliarias en los municipios de Tampico y Madero. Y obstante que sus empresas papeleras, están en aparente quiebra, su estado financiero es envidiable por los priístas desempleados. A uno de los ingenuos que implicaron en la subsecretaria administrativa de seguridad pública, es el buen hombre Guadalupe -Lupito como le dicen sus amigos- Córdova.
Además de ligar a Contreras Chío y a Rodolfo Rodríguez, también traen en la mira a David Salazar Vite y su respetable familia, a quienes habría favorecido en compras a sus “comercializadoras”, una de la figuras surgidas durante al administración de Yarrington Ruvalcaba.
Entre los trascendidos hay versiones de que Víctor González Salum al cierre del gobierno anterior, congeló los pagos por miles y millones de pesos a talleres y proveedores de la secretaría de seguridad pública. A quienes solo les pagó el cincuenta por ciento de las deuda total porque el otro cincuenta se lo embolso él y sus presuntos cómplices.
También hay indicios de que es el mismo que autorizó el saqueo de vehículos algunos de ellos blindados que se vendieron en la ciudad de Querétaro y cuyo paradero indagan autoridades militares, las cuales no han concluido.
Los enterados aseguran que esto apenas empieza, porque en la secretaría de seguridad pública es donde mayores irregularidades de la entrega recepción se han detectado, aunque en la de finanzas “no curten mal las vaquetas”, por ello se implica en la mayoría de los pingues negocios a Contreras Chío, quien se dice amigo y compañero de la flamante secretaria de finanzas.
En otro tópico el ex diputado, ex presidente municipal y empresario Enrique Cárdenas del Avellano emplazó nuevamente a la dirigencia nacional del PRI para que emita la convocatoria para elegir a un nuevo presidente del PRI en esta entidad. Aunque dijo que él no busca ese cargo, lo más seguro es lo contrario porque los políticos así se comportan. Pero además es un buen prospecto, porque ya estuvo en ese cargo y tiene recursos propios, de lo que carecen las dirigencias ya sea estatal o municipales.
También el Instituto Nacional Electoral busca sepultar el año viejo, y ayer destruyó credenciales de elector ya vencidas, que estaban almacenadas en la vocalía estatal con sede en esta capital.






