Ante la alzada de protestas en 30 de los 32 Estados de la república mexicana las autoridades financieras y políticas de este país han emitido posicionamientos irrisorios, ofensivos y hasta vergonzantes. Como fue el caso de los partidos políticos, los ministros de tesoro, titular de las Finanzas del Estado y hasta el propio presidente de la república, salió a atajar los brotes de inconformidad. Preocupante ya que hasta los empresarios evitaron asistir a acuerdo presidencial.
El colmo de las expresiones oficiales fue la del “gordolete” simpático director del Banco de México conocido como Banxico, quien destacó, subrayó y apuntó, señaló y aseveró que la depreciación de la moneda mexicana frente a la divisa verde, es insignificante. Nomás es del 22 por ciento durante el último año. Es decir en el 2016, uno de los peores años del peñato, pésimos del tricolor en sus casi cien años. Maléfico para las viejas, nuevas y medianas generaciones de mexicanos.
El “gordolete” todavía titular del tesoro en este país apuntó que ese 22 por ciento de la paridad de la moneda mexicana es el costo al consumidor de los bienes y servicios.
En tanto, que según una encuesta de un portal electrónico, cuatro de cada cien mexicanos logran pasar bien la denominada cuesta de enero del 2017 que representa el 3.96 por ciento, el sondeo de la empresa Ofertia- una portal electrónico que difunde ofertas de diversos sectores del comercio.
Asimismo un estudios de la Universidad Iberoamericana sobre las casas de empeño que hay en México establece, que las casas de empeño son la fuente de financiamiento para más de 13 millones de mexicanos y el 17 por ciento de ese segmento poblacional la mayoría son adultos. Y el 65 por ciento de esa misma porción tiene ingresos mensuales menores a los cinco mil pesos.
Por ese motivo resulta irrisoria y ofensiva la expresión del “gordolete” Agustín Cartens, todavía gobernador del Banco de México y que en algunos meses formará parte del cuerpo de asesores del presidente de los gringos innombrable, que en breve asumirá el rumbo y destino de la “burbuja” norteamericana.
Si la depreciación del peso en menos de una año, frente al divisa verde, fue del orden del 22 por ciento, desconcierta que el mandamás del tesoro mexicano asevere que el efecto de la paridad es insignificante, porque se espera un encarecimiento de los productos de la canasta básica.
Aunado a la parálisis de la actividad primaria, el comercio, los servicios y las actividad económicas complementarias. Por lo mismo resulta interesante, que desde el año anterior -el 2016- casi un 4 por ciento de los mexicanos que realizaban viajes de placer dejó de hacerlo, por la depreciación de la moneda, la compresión de la económica, las estridentes condiciones de crecimiento y la ausencia de incentivos para la producción.
Más estridentes resultan las medidas de los gobiernos estatales, que en su generosidad, disminuyeron un 10 por ciento los salarios de los gabinetes estatales y municipales de algunas de las 32 entidades de la república. Pero aumentaron las compensaciones, el gasto discrecional de los gobernadores.
Pero sobre todo no se detienen las obras. Pues como decía el priista Carlos Hank González, “donde hay obras has sobras”. Y es la tónica en la que no sólo los priístas han entrado sino la mayoría de los partidos que gobierno lo mismo el municipio relevante que en la demarcación más insignificante del territorio nacional. Pero las protesta, quejas, bloqueos y demás no se detienen.






