Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, despidió ayer a la procuradora general interina, Sally Yates, tras poner en duda la legalidad de la orden ejecutiva del mandatario que prohíbe el ingreso al país a refugiados y a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.
Sally Yates había ordenado ayer al Departamento de Justicia abstenerse de defender ante los tribunales la orden ejecutiva del presidente Donald Trump.
“No estoy convencida de que la defensa de la orden ejecutiva sea coherente con estas responsabilidades ni de que la orden ejecutivo sea legal”, dijo Yates en una carta.
Por la noche, la Casa Blanca aseguró en un comunicado que Yates había “traicionado al Departamento de Justicia al negarse a hacer cumplir un orden legal diseñado para proteger a los ciudadanos de Estados Unidos”.
Aunque sorpresiva, la postura de Yates era más bien simbólica, pues había sido nombrada por el presidente Barack Obama y debía desempeñar el cargo hasta que el nuevo procurador, el senador republicano Jeff Sessions, sea confirmado, lo que se espera ocurra en unos días.
La Presidencia designó como procurador interino a Dana James Boente, fiscal federal en el Distrito Este de Virginia. El nuevo funcionario dijo al diario The Washington Post que aceptará hacer cumplir la orden de inmigración.
También Boente fue nominado para su cargo anterior por Barack Obama en 2015.






