Resulta sumamente interesante el plan de austeridad del gobierno estatal, pero parece injusto que cientos de empleados eventuales y de contrato causen baja, ya que en este momento de crisis el empleo y la ocupación es una necesidad básica, porque si las empresas productivas de este país y esta región del noreste han comprimido la actividad en sus respectivos giros productivos.
Es relevante que el gobierno estatal mande una señal de certidumbre a la clase trabajadora y a la población en general, pero si hay un despido masivo de trabajadores, es un mal signo para los ciudadanos sobre todo para los votantes, que acudieran a las urnas en las próximas elecciones locales y federales.
Pero tal parece que es una circunstancia que los gobernantes en turno equilataron en base a esas premisas en su momento y es el quizá el motivo del programa de austeridad que se puso en marcha apenas la semana que concluyó.
Lo que es importante a la par de moderar las medidas austeras, que tienen un perfil agresivo hacia los trabajadores del estado, es precisamente recuperar los capitales y bienes que los gobiernos priístas extinguieron sin la mínima explicación y sin el más mínimo recato.
Y que resulto nocivo para los ciudadanos de las once principales ciudades tamaulipecas, donde lo mismo se adjudicaron propiedades del estado que de los municipios que endosaron a sus parientes, socios y familiares cercanos.
Está sería una a acción efectiva del gobierno panista, ya que por una lado recuperaría miles de millones de pesos, que equivale al mismo monto que extrajeron de la gestión pública y que no se ve reflejada en mayor calidad de vida para los habitantes de esta entidad.
Ciertamente para nadie resulta cómodo y sí complicado recuperar los bienes hurtados durante las últimas décadas del priato, que en una pestañeada cambiaron de nombre y pasaron a formar parte del peculio de los políticos del pasado los cuales serán suficientes, para que las próximas cinco generaciones de estos no padezcan penumbras.
Aunque se requiere un tiempo perentorio, los resultados de una indagatoria en la documentación de lo robado será por demás una de las mejores divisas en las que debería invertir el gobierno de los vientos de cambio.
Ante todo para que las sociedades de ayer, hoy y del futuro tamaulipeco hallen nuevos paradigmas, y renueven los motivos para creer en las corrientes políticas que darán seguimiento a los nuevos status de la democracia, acompañada de justicia.
Y de esa manera crear la entidad ideal en la que reine la justicia, se promuevan los valores y sin distingos se aplique la ley, a distinguidos personajes que se dicen políticos, en este territorio.
En otro orden, es una buena señal la del gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca, que ha emprendido una gira de trabajo por los municipios rurales donde en la década anterior la inseguridad y sus derivados hizo crisis. Donde lo mismos se desalentó la inversión y se fortaleció el desplazamiento de las personas.
La unidades de producción agrícola y pecuaria entraron en un proceso depresivo, lo mismo que los comercios establecidos lo mismo que la mediana y pequeña industria en 28 de los 43 municipios tamaulipecos. Aunque las grandes ciudades no escaparon de la lava del volcán, cuyo epicentro radica de antaño en la franja fronteriza. Y que se fortaleció con las tareas de exploración y explotación de gas natural en la Cueca Gasífera más importante de Latinoamerica.






