Desde el viernes los medios nacionales destacaron el “empoderamiento” de las mujeres por la llegada de la hija de Manlio Fabio Beltrones junto con la tamaulipeca Mercedes Guillén Vicente como secretarias adjuntas de la dirigencia nacional del otrora partidazo. El justo el reconocimiento y la encomienda que el tricolor el hace a la señora Guillen. En la alusión a la priísta tamaulipeca, algunos medios omitieron que es hermana del subcomandante Marcos. Así como también que los cargos de relevancia los ocupo con uno de los ex gobernadores buscados por la PGR y la justicia de Estados Unidos.
Mercedes es una buena mujer, en cuanto a la bondad del ente. Es decir desde la perspectiva de la corriente tomista la característica del ente son uno, bueno y verdadero.
Pero más allá del nombramiento que la hermana de Marcos recibió en el comité ejecutivo nacional de ese partido. No es de mayor relevancia en la perspectiva nacional, aunque se diga una y mil veces que es parte del equipo del presidente de la república en poco o nada influye para que las mujeres mexicanas puedan estar de regreso a ese partido.
Además, la señora Guillén es un prospecto desfasado y rebasado por las corrientes nuevas de ese partido. En la última campaña cuando ganó de “panzaso” una diputación federal, termino agotada y pidiendo esquina. Por lo mismo esperar una actitud dinámica de la paisana tamaulipeca adjunta de Claudia Ruiz Massieu titular de la secretaria de ese partido, es mucho pedir.
Asimismo su juego fue ridículo, en la disputa interna por la candidatura de su partido por la gubernatura, que finalmente recayó el tristemente derrotado Baltazar Hinojosa Ochoa.
En tanto que los efectos de su llegada a la dirigencia nacional de ese partido, debería ser un aliciente para las mujeres del tricolor, pero no hay indicios de que así pudiera ser. Blanca Valles Rodríguez dirigente del sindicato burócrata, una de sus comadres, tiene casi seis meses pérdida de los escenarios políticos y sumida en la depresión partidista, sólo busca librar el pellejo. Magdalena Peraza Guerra está preparando la entrega al albiazul, con lo hizo en su pasado reciente
Pensar que pudiera proyectar a alguno de los sus compañeros diputados de la cámara baja del Congreso de la Unión, no es esta en su agenda. Impulsar a alguno de sus hijos para reposiciones en el gabinete presidencia, sí pudiera ser. Están urgidos de poder y dinero.
Creen que la Vicente, haría un ejercicio político por el priísmo tamaulipeco, jamás, porque le resultaría suicida. Ya que sacar adelante su apretado triunfo electoral en el ex solido sur de la entidad, fue una aventura de la que ni ella misma tiene una justificación.
Que es una buena mujer, sí en cuanto a la bondad del ente. No hay que olvidar que fue secretaria general de gobierno durante la administración del Tomás Yarrington Ruvalcaba, esa fue una de las omisiones relevantes de la prensa nacional, procuradora de justicia durante ese mismo sexenio y por su fuera poco, presidente de la denominada Gran Comisión del Congreso del Estado.
Eh ahí algunos de los alcances del nombramiento de la Vicente, como secretaria adjunta del tricolor, habrá otros motivos más relevantes que haber ocupado cargos junto a uno de los ex gobernadores, pero también con Eugenio Hernández Flores desempeño tareas, en lo que se denomina la judicatura del estado. No hay que olvidar que estudio derecho, aunque no lo ejerce.
Inicio su carrera política durante la administración gubernamental de Emilio Martínez Manautou, en cuyo gobierno fue diputada local, con la ayuda de Abraham Rubio Canales y puchada por el priísmo tampiqueño.






