Si es necesaria una evaluación del gobierno panista que encabeza el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca a seis meses de haber iniciado su gestión habría justificar de entrada que son nuevos, que les falta experiencia, que les ha faltado previsión. Pero sobre todo que todavía no le entienden a sus responsabilidades como gobernantes al frente de un estado fronterizo, porteño y con un amplio margen de desarrollo y crecimiento económico. Ante el cual cualquier plan estatal de desarrollo, está limitado.
Hasta ahora la realidad de los tamaulipecos no ha cambiado ni siquiera un ápice. Porque la inseguridad que en los pueblos y ciudades sigue galopante, circunstancia ante la cual no caben la justificaciones ni el reparto de culpas a los gobiernos y administraciones anteriores.
De entrada quienes hoy mandan y deciden en la “Esquina del Poder” sabía lo que les esperaba, a lo que se enfrentarían, los desafíos que implicaban las propuestas de campaña, las limitaciones económicas que asumirían y los cotos que permitirían al gobernador saliente.
De quién ni por equivocación se ha dicho que será investigado por malversación, desvió de recursos o “trinquetes”, propios de la gestión pública, hemos de recordar la máxima del profesor Carlos Hank González que rezaba, que donde hay obras hay sobras.
Lo cierto es que las dependencias responsables de las auditorías y ajustes relacionados con los resultado de la administración pública inmediata, no parece tener la intención de documentar algunas investigación. Y dejar las expresiones ciudadanas en simples versiones sin trascendencia.
Pero la falta de experiencia no es sinónimo de incapacidad y por ese motivo los ciudadanos que votaron por el cambio esperan sin odios ni rencores, acciones enérgicas de parte del gobierno de los vientos de cambio. Cuyo vituperio de que se van se van fue lo que ejerció una influencia relevantes en los votantes del cambio.
Que no han sido previsores es otro asunto, porque si cuando vieron el fenómeno del penal del Topochico en Nuevo Léon era una advertencia de que “sí ves las barbas de tu vecinos cortar pon las tuyas a remojar”.
Pero también es cierto que los encargados de las cuestiones políticas han sido incapaces de advertir tales circunstancias, porque están ocupados en la elección del próximo año, en la que además se anotan como prospectos por una candidatura para competir por una senaduría de la república.
Entiéndase a César Verástegui Ostos secretario general de gobierno, quien aspira a un cargo de esa naturaleza y que por tal motivo ha contratado los servicios de comandantes de la vieja escuela de la policía ministerial, conocedores de los principales actores priístas, como los enemigos que tiene enfrente Acción Nacional de frente a la elección federal del 2018.
Pero en esas tareas de investigación también se está llevando a los prospectos de su propio partido Acción Nacional, para que no quede duda de que va en serio por el cargo de referencia.
Y por lo mismo la previsión de otras circunstancias que golpean a la administración pública estatal, parecen no tener importancia. Por ese motivo hay quienes consideran que el mismo gabinete propiciara el debilitamiento de las fortalezas con las que llegó al poder estatal el panismo tamaulipeco.
Para el secretario general de gobierno le parecen mínimas las acciones de otros secretarios como Gerardo Flores Peña titular de la secretaría de bienestar social, para aspirar a esa nominación, sin importar que es parte del grupo compacto del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Cuatro bajas y un herido fue el saldo final de las acciones del gobierno estatal en la cárcel estatal con sede en la ciudad capital. Los enterados aseguran que vendrá una nueva embestida de los reos de la cárcel estatal. Habrá que esperar que el general y director de la cárcel despierte, pues celadores y demás aseguran que en los meses anteriores solamente fue a dormir a las oficinas de la dirección penitenciaria.






