Nueva York.- El presidente Donald Trump continuó hoy con su asalto al Estado regulador, al desmantelar medidas para frenar el cambio climático impulsadas por su antecesor, recortar fondos para la investigación científica y médica, además de seguir con los planes para un muro fronterizo, todo mientras su presidencia sigue bajo una investigación sin precedente en la historia estadunidense.
Nunca antes la presidencia de Estados Unidos había estado bajo sospecha y múltiples investigaciones oficiales –incluida la FBI– por posible colusión de su campaña con diplomáticos rusos para manipular la elección presidencial estadunidense.
La noche del lunes hubo una nueva revelación respecto de que Jared Kushner, yerno y asesor oficial de Trump, sostuvo reuniones con ejecutivos del banco ruso Vnesheconombank (VEB) que estaba bajo las sanciones ordenadas por el gobierno de Barack Obama, reportó Reuters. Según esta versión, Kushner se entrevistó en diciembre con Sergei Gorkov, ex integrante del Servicio de Seguridad Federal de Rusia y presidente del banco ruso, nombrado a ese puesto por Vladimir Putin a principios de 2016.
Poco antes, Kushner anunció que estaba dispuesto a presentarse ante el Comité de Inteligencia del Senado como parte de su investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones estadunidenses. Esto en parte porque Kushner se había reunido en la Torre Trump con Sergey Kislyak, el embajador ruso, junto con el ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, quien fue despedido por el presidente después de ocultar reuniones con el diplomático.
A la vez, Paul Manafort, ex jefe de campaña de Trump, cuyos vínculos con empresarios y políticos rusos ahora forman parte de la investigación de la mano rusa en la elección estadunidense, estaba asociado con cuentas bancarias y empresas que detonaron una investigación de lavado de dinero por un banco en Chipre, reportó esta noche NBC News. Una de estas empresas formaba parte de un negocio de 20 millones de dólares con un oligarca ruso muy cercano a Vladimir Putin.
Todo esto se enreda aún más, cuando los investigadores también son sospechosos. El republicano Devin Nunes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, se niega a revelar las fuentes detrás de la información que recibió, según la cual las comunicaciones de Trump y sus aliados podrían haber sido interceptadas por agencias estadunidenses de inteligencia que estaban espiando objetivos extranjeros.
El comité que encabeza Nunes está a cargo de una de las investigaciones sobre la interferencia rusa en la elección presidencial, y fue en una audiencia ante este comité donde el jefe de la FBI, James Comey, confirmó por primera vez en público que existe una investigación oficial sobre los vínculos de la campaña de Trump con el gobierno ruso.
La semana pasada, Nunes fue a informar a Trump –a quien apoyó durante la elección y hasta fue integrante de sus equipo de transición– y después dio una conferencia de prensa en la cual afirmó que había visto reportes de inteligencia que indicaban el espionaje posiblemente incidental del círculo de Trump, todo antes de hablarlo con los otros integrantes del comité.
Ayer admitió que había estado en algún lugar de la Casa Blanca cuando revisó esa documentación de inteligencia. Como resultado, su contraparte demócrata, el representante Adam Schiff, llamó a que Nunes se recusara de la investigación sobre Trump y los rusos, algo que se negó a hacer. Sin embargo, anunció que por ahora está suspendiendo las próximas audiencias programadas sobre el asunto ante el comité.
A la vez, el Washington Post reveló que la Casa Blanca había buscado bloquear el testimonio de la ex procuradora general en funciones Sally Yates sobre el asunto de los vínculos de asociados de Trump con los rusos ante el comité de Nunes. Este martes, la Casa Blanca rechazó la versión al calificarla de ciento por ciento falsa.
No podría faltar un tuit de Trump en todo esto: anoche publicó un par con el alegato de que los comités legislativos deberían investigar mejor los supuestos vínculos rusos de Bill y Hillary Clinton, en lugar de los suyos, y subrayó que la nota Trump-Rusia es un engaño.






