Ciudad de México.- Luego de una carrera pulcra, Ramón Ramírez será parte de los nuevos investidos al Salón de la Fama en el mes de Noviembre. Su paso por Santos, Guadalajara y América, además de ser parte de la Selección Mexicana, el originario de Tepic, Nayarit, se siente emocionado por este reconocimiento.
“Contento y orgulloso. Tenía dos propósitos cuando soñé algún día ser profesional: destacarme dentro y fuera de la cancha. Ser un eslabón de pasión y compromiso con lo que uno hace. Que me reconozcan es motivo de orgullo“.
“Lograr cosas individuales es como un rompecabezas, donde se alinearon muchas piezas que te ayudaron a crecer y tengo agradecimiento a tanta y tanta gente“, comentó
Ramón Ramírez tiene muy presente aquella tarde del 28 de septiembre de 1990, cuando debutó en Primera División contra Pumas.
“Sentía que se me iba a caer el Estadio Azteca, era grandísimo, nunca lo imaginé así, lo veía en la televisión, me ilusioné con algún día poder estar jugando y cuando menos pensé ya se había hecho realidad“, mencionó.
Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y jugar en Europa fueron las asignaturas pendientes de Ramón Ramírez en su carrera.
“Las dos las tuve al alcance. Una por una lesión fuerte me dejó fuera de los Juegos Olímpicos y jugar en Europa por miedo e inseguridad y después el valor y precio con el que me querían vender“, concluyó Ramírez.






