Pareciera que la lista es interminable de los gobernadores y políticos investigados por motivos de desvíos de recursos, así tenemos que la historia de Javier Duarte es similar a la del ex gobernador tamaulipeco, Tomás Yarrington Ruvalcaba, como lo han documentados algunos colegas fronterizos, que desde hace tiempo destacaron las circunstancias precarias en las que vivió su infancia Yarrington.
Pero más allá de estos dos ex gobernadores, habrá que ubicarlos en su época, sus circunstancias y sobre todo el entorno en el que resultaron electos para sus cargos de elección popular, en los que destacaron en sus propias regiones.
Tenemos así que se trata de al menos veinte ex gobernadores vinculados a procesos penales en sus respectivas entidades, pero también la mayoría de estos desempeñaron el cargo a finales del milenio anterior o principios de este.
Por lo mismo, habría que ubicarlos como gobernadores “milenarios” porque fueron electos en fechas cercanas al final de siglo XX y principios del siglo XXI. Y en desde esta perspectiva habría que entender, no justificar, sus respectivas actuaciones.
Pues al menos en la región noreste, Yarrington no es el único político investigado o señalado, ya que también en su momento fueron los Moreira en el estado de Coahuila. Donde los ex gobernadores de estas dos entidades tienen un origen común.
Ya que ambos surgieron y se desarrollaron en la “escuela” de Rogelio Montemayor Seguy y cuyos parientes fueron hombres cercanos a Yarrington durante la ejercicio del mandato en esta entidad.
También los regios no curten mal las baquetas y han hecho región con Tamaulipas, Coahuila y Veracruz, ya que el ex gobernador de Nuevo León Rodrigo Medina, apenas pudo librarse de la cárcel en su entidad nativa, por un proceso mal integrado.
De los cuatro ex mandatarios, el de Tamaulipas es quien enfrenta el proceso más contundente y severo, porque es el sistema de justicia de Estados Unidos quien lo está requiriendo, por delitos relacionados con el trasiego de estupefacientes.
En tanto, que los otros tres son implicados en actos de desvío de recursos y obviamente en el mal del siglo como es la corrupción. Y que de origen es el móvil de delitos mayores, como es el caso Yarrington. Similar al de Samuel Ocaña en el estado de Sonora durante la década de los años noventa del siglo anterior, de quien por cierto fue secretario particular Eduardo García Puebla mismo que desempeñó el cargo de coordinador de asesores de Yarrington, parecen simples coincidencias.
Por los mismos motivos son perseguidos en el territorio nacional al menos otros 15 ex gobernadores de los principales partidos que gobiernan este país, como son el PRI, PAN y PRD.
Lo que quiere decir, que la corrupción se ha convertido en un mal endémico, que sin querer justificar, no es propio de la región noreste del país sino de toda la nación. Más no deja de ser un indicativo, ya que las mismas prácticas se replican en presidentes municipales, síndicos, regidores, diputados.
En el caso de Tamaulipas, ha quedado claro que las denuncias contra los ex gobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández fueron “atizadas” por el gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca. Quien desde el mes de octubre del año anterior confirmó, que sin odios ni rencores, hacia lo propio para proceder contra quienes dejaron una entidad indefensa y expuesta.
Pero todo parece indicar que esto apenas es el inicio de la reconstrucción de los diversos tejidos sociales en Tamaulipas, ojalá le alcance a la presente administración para sentar las bases de un auténtico Nuevo Tamaulipas y no ceder las “tentaciones” de los otrora ex gobernadores quien hicieron suyas estas máximas propias de la épocas mesiánicas, pero que en la praxis hubo todo lo contrario.
En otro tópicos, el presidente municipal priísta de esta capital Oscar Almaraz Smer no cejo en el cierre de las fiestas cuaresmales y pascuales en sus recorridos por los principales centros recreativos de esta capital. Lo propio hicieron Magdalena Peraza en Tampico y Jesús de la Garza Díaz del Guante en Matamoros.






