Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El PRI cambió su discurso.
Las exigencias que la militancia les ‘gritaron’ desde las mesas de conclusiones a los líderes de partido, los pusieron serios a muchos.
Había pasado más de un año y muchos se volvieron a ver apenas hoy.
Lo hicieron con gusto, se saludaron, se abrazaron.
Cavazos con Enrique Cárdenas, Homar Zamorano con Gamundi, Bético con Sergio Guajardo, Luis Enrique Rodríguez con Eliseo Castillo.
Los priistas estaban llegando a la Asamblea Estatal en medio de un folclor que hasta ellos se sorprendieron.
Había música para ambientar la llegada de los priistas de Tamaulipas, comida de rancho para los invitados, música del norte y hasta el ‘himno’ del PRI.

Humberto Valdez Richaud líder del Movimiento Territorial parecía contemplar la escena con nostalgia y bromeaba.
Era un gentío que no habían visto desde hace mucho.
En todo gimnasio de la Salle, estaba sentada la militancia, la organización priista que llegó de todo el Estado, pero menos Baltazar Hinojosa, el peor de los candidatos como lo calificó el entonces gobernador Egidio Torre Cantú.

Marco Antonio Bernal, uno de los priistas que tiene el pulso de lo que vive el PRI, le daba el espacio a Gamundi para que declarará.
-“Es el vocero designado”.
La reacción fue directa de Gamundi.
-“Soy el más chingón”, lo gritó
¿Es cierto eso?, se le preguntó a Bernal
-“De que chinga mucho, chinga mucho” y se soltaron carcajadas entre los dos.
A la Asamblea Estatal del PRI llegó hasta Ernesto Guajardo, hermano de Sergio Guajardo que estaba con su hermana Marisela actual Regidora.
En la fila de enfrente, Alejandro Guevara y Monserrat Arcos, platicaron durante casi toda la sesión con Marco Antonio Bernal.
Pedro Luis Coronado y Miguel González Salum, Diputados Federales, por poco y se quedan sin lugar por llegar tarde.
La Diputada Paloma Guillén, saludó a todo el que pudo y al que no tuvo de cerca, le gritó y extendía los brazos diciendo: ¿Qué pasó?.
Antonio Martínez Torres, analizó hasta con la mirada lo que hoy se está viviendo en el partido.
Ramiro Ramos, sentado a un lado de Oscar Almaraz, lo palmeo y hasta le dijo “¡Mira! ya ves, la raza te aplaude”.
Y es que en la presentación del presidium el más aplaudido y ovacionado había sido Oscar Almaraz.
Después llegaron las resoluciones de la mesas, las exigencias de la militancia que se fueron leyendo una a una, y donde muchos hasta incómodos se sintieron.






