Nuevamente sale a la agenda el tema de la eliminación de los espacios de representación proporcional en el Poder Legislativo.
Hoy es el Partido Revolucionario Institucional (PRI) el que propone deshacerse de los llamados plurinominales. De una manera hipócrita, porque ellos mismos habían rechazado la propuesta hecha por el entonces presidente Felipe Calderón.
Ya lo he puesto de manifiesto en este espacio editorial y lo reiteramos: eliminar a los pluris, restaría pluralidad y productividad parlamentaria.
Ese tipo de curules, nos guste o no, son los que más productividad legislativa tienen, ya sea en Congresos locales, Cámara de Diputados o Senadores.
Pero no sólo eso, también significan pluralidad legislativa al darle espacios a los partidos de oposición.
Quien diga que los pluris no sirven, demuestran desconocimiento del tema parlamentario. Y es que además este tipo de legisladores son el contrapeso en cada Cámara.
¿Se imagina hoy en día la Cámara de Diputados Federal con 160 representantes del PRI, es decir, con el 52 por ciento del Pleno?
¿Se imagina al Senado con el 60 por ciento de priistas?
¿Se imagina el Congreso local con 70 por ciento de panistas?
O, ¿Se imagina a la LXI Legislatura tamaulipeca que hubiese tenido 22 diputados del PRI, es decir, el 100 por ciento?
Es un hecho que la productividad parlamentaria de los pluris es mucho mayor que la de los de mayoría relativa. Porque además de equilibrar la pluralidad, por lo regular, los partidos mandan a esos lugares a sus mejores hombres intelectualmente hablando.
Es cierto, al escrutinio de las urnas mandan a los más populares; pero a ocupar los espacios de representación proporcional mandan a los de experiencia, conocimiento e intelecto. Claro, con sus honrosas excepciones en uno y otro caso.
En la anterior legislatura local, tan sólo tres diputados plurinominales ingresaron entre esos tres el doble de iniciativas que toda la bancada del PRI.
Nadie recuerda el trabajo de Rosalba de la Cruz, de Olga Sosa, de Martha Alicia Jiménez, de Juan Báez, de Laura Zárate o de Laura Felicitas.
Pero les aseguro que sí deben recordar lo que hizo Alejandro Ceniceros, Jorge Valdez, Diana Chavira, Beatriz Collado, Leticia Salazar, Amira Gómez o Alfonso de León.
Estos últimos fueron pluris. Fueron diputados que debatieron, ingresaron muchas iniciativas se opusieron a muchas injusticias. Fueron unos excelentes legisladores.
Por ejemplo en el Congreso local de Tamaulipas: Carlos García González, del PAN. Es un tipo con mucha experiencia y ha logrado meterle ese colmillo a la bancada a la que pertenece. Sabe mucho del tema y cuando se sube a debatir lo hace con argumentos. Pero como candidato, sería gris, quizás no hubiese ganado en las urnas; pero de él han salido las iniciativas que su partido ha presentado. Él es plurinominal
En cambio a las urnas su partido envió a Ciro Hernández Arteaga, un chavo alegre, amigable y con cierto carisma, es decir, ganó votos por su forma de ser, sin embargo, aporta muy poco en materia legislativa.
A nivel federal tenemos algo similar:
Yahleel Abdala Carmona: es buena amiga, alegre, joven y muy guapa. Es cuate de los chavos y de los aduaneros, ha trabajado para ese sector y es conocida en su región. Garantizaba votos; pero es una legisladora que no se para de su curul, ha trabajado poco y no me pregunten si debate o no.
En cambio, Baltazar Hinojosa Ochoa, es un tipo gris en su personalidad y bastante sangroncito y ya vimos que pierde elecciones, pero se para en Tribuna y da cátedra de conocimientos. Aporta muchísimo. Él es pluri.
En resumen: eliminar los espacios plurinomionales reduciría la pluralidad y, desde luego, la productividad legislativa.
Yo opino que no se deben eliminar.
Se supone que lo que quieren con su eliminación es reducir gastos, pero creo que hay otras maneras de hacerlo como bajando el salario de los legisladores y eliminando algunos otras erogaciones como vehículos, viáticos y gastos médicos, entre otros rubros. Si quieren menos diputados, mejor, reduzcan a los de mayoría relativa.
En Cinco Palabras: Calidad por cantidad por votos.
PUNTO FINAL.- “Nadie ganó la última guerra y nadie ganará la próxima”: Eleanor Roosevelt.
Twitter: @Mauri_Zapata





