Ciudad Victoria.- El secretario de Desarrollo Rural, Antonio Varela Flores, aseguró ante diputados en comisiones que la política para el campo alcanzó una cobertura de 97.62 por ciento del territorio estatal y hay una estabilidad social y gobernabilidad en el campo de Tamaulipas.
Durante su comparecencia, ante legisladores de la Comisión de Desarrollo Rural, afirmó que las acciones desplegadas por la dependencia beneficiaron de manera directa a más de 112 mil productores y habitantes de comunidades rurales en Tamaulipas.
Entre los anuncios más relevantes, destacó la reconversión productiva hacia sorgo blanco en Altamira y González, como alternativa comercial ante la crisis de precios del sorgo rojo.
Sostuvo que esta estrategia también busca atender, de forma complementaria, el desabasto nacional de maíz, ampliando opciones de mercado y fortaleciendo la rentabilidad del campo tamaulipeco.
Varela Flores, informó además que fue puesta en marcha la segunda etapa de la central de maquinaria agrícola, con una inversión de 5.9 millones de pesos.
Con esa infraestructura, explicó, se proyecta atender cada año a 540 pequeños y medianos productores, cubriendo hasta 7 mil 200 hectáreas con trabajos de preparación de tierra y siembra.
En materia sanitaria, subrayó que uno de los ejes prioritarios fue el combate al gusano barrenador del ganado, mediante capacitación, inspección de embarques, larvicida, binomios caninos y moscas estériles.
Añadió que en la campaña contra la tuberculosis bovina se alcanzó un avance de 87 por ciento en pruebas con cobertura estatal, además de reforzarse la vigilancia contra brucelosis, rabia y garrapata.
Otro de los puntos expuestos fue el proyecto de bioetanol tamaulipeco, impulsado junto con la Secretaría de Agricultura para dar valor agregado al sorgo, del que el estado aporta 50 por ciento nacional.
También reportó avances en la cadena productiva del carbón vegetal, donde la planta piloto inició pruebas en agosto de 2025 con 200 toneladas mensuales y una meta de 600 toneladas para 2026.
El funcionario sostuvo que el objetivo central de estas acciones es elevar productividad, sanidad, comercialización y sostenibilidad, para traducir el crecimiento del sector rural en mayores ingresos para las familias.
Ante los legisladores, Varela cerró su exposición con un balance optimista: un campo más fuerte, con mayor capacidad técnica y nuevas rutas de mercado para competir en mejores condiciones, algo que contrastó con las posiciones que hicieron de entrada las diputadas del PAN, MC y PRI.
Reclaman rumbo a Varela
Diputadas del PAN, MC y PRI coincidieron ante el secretario de Desarrollo Rural, Antonio Varela Flores, en que el campo tamaulipeco muestra signos de debilitamiento, con menor rendimiento productivo y creciente abandono.
La panista Marina Ramírez Andrade advirtió que la falta de una política integral ha dejado al sector sin herramientas, afectando la producción y poniendo en riesgo la seguridad alimentaria en el estado.
Señaló que la eliminación de programas federales hace más de siete años dejó al campo sin financiamiento, sin mecanismos de comercialización y expuesto a altos costos de insumos como el diésel.
Ramírez Andrade, sostuvo que la escasez de agua, particularmente de la presa Marte R. Gómez, ha agravado la incertidumbre, obligando a depender de factores externos para decidir si se siembra o no.
Cuestionó además el ritmo de obras hidroagrícolas, al señalar que la rehabilitación de apenas 11 kilómetros de drenes y 1.2 kilómetros de canales resulta insuficiente ante la crisis hídrica.
En materia ganadera, alertó que la falta de exportación hacia Estados Unidos durante casi un año ha impactado severamente a productores, sumado a la amenaza sanitaria del gusano barrenador.
Por su parte, la diputada de Movimiento Ciudadano, Mayra Benavides Villafranca, reconoció avances productivos, pero advirtió que el sector enfrenta una presión creciente por bajos precios y altos costos.
Expuso que, aunque Tamaulipas registró un crecimiento del 24 por ciento en producción agropecuaria, la rentabilidad para los productores sigue siendo insuficiente frente al costo de producción.
Señaló que producir una tonelada implica inversiones superiores a 4,600 pesos, mientras el precio de venta ronda los 3,500 pesos, generando pérdidas para miles de familias rurales.
Benavides Villafranca atribuyó esta situación a la reducción del presupuesto federal, al señalar que de cada 100 pesos de gasto público, apenas 74 centavos se destinan al campo.
A pesar de ello, reconoció esfuerzos estatales para sostener proyectos productivos, aunque insistió en la necesidad de fortalecer apoyos a la comercialización y productividad agroalimentaria.
Desde el PRI, la diputada Mercedes del Carmen Guillén Vicente advirtió que la caída en la actividad agrícola impacta directamente en el ingreso familiar y en la estabilidad de economías regionales.
Subrayó que el abandono de ciclos productivos genera endeudamiento progresivo, y que tras varios periodos sin siembra, los productores optan por dejar la actividad definitivamente.
Guillén Vicente cuestionó qué acciones concretas está impulsando el Estado para frenar el deterioro del campo, al considerar que no basta con diagnósticos sin resultados medibles.
Advirtió que permitir el deterioro del sector implica perder no solo producción, sino empleo, identidad y futuro, por lo que urgió definir una estrategia clara para rescatar al campo tamaulipeco.





