· En Nuevo Laredo, PAN, PRI y MORENA trabajan en campo
Por primera vez en la historia política moderna, tendremos el empate de las elecciones federales con la de los Ayuntamientos, además de que quienes hoy detentan el poder municipal, podrán reelegirse por una sola ocasión para un periodo de 3 años.
Lo cierto, es que la influencia nacional coadyuvará a los triunfos de los candidatos al Senado de la República a las diputaciones federales, gobernadores, Congresos donde estén en juego y en Ayuntamientos, porque la figura que más se posicione en campaña como abanderado para la Presidencia de la República, remolcará a sus correligionarios.
De acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales son cuatro las etapas del proceso electoral: preparación de la elección, inicio de la jornada electoral, resultados y declaraciones de validez así como dictamen y declaraciones de validez.
Cada etapa está encaminada para que el 1 de diciembre del 2018 el nuevo presidente de la República tome posesión. Se elegirán también 128 senadores y 500 diputados federales, además de 2,818 autoridades locales, de las cuales son ocho gobernadores y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
Por lo pronto, desde la perspectiva que se observa, es que los escenarios han cambiado mucho y lo que parecía imposible hace algunos meses, se ha transformado en viabilidad y les voy a decir por qué.
Aunque López Obrador permanece como el candidato mejor posicionado, su corona ha sufrido varias abolladuras, la primera es su candidata Delfina Gómez, no pudo agenciarse el triunfo, para tener a su disposición la Tesorería del Estado de México para financiar su campaña y fortalecer su estructura.
Si a ello agregamos que los enfrentamientos de las tribus, el más reciente fue “la derrota” de Ricardo Monreal en su camino de acceso a la candidatura del Gobierno de la Ciudad de México y subirse a la plataforma de lanzamiento a la nominación presidencial en el año 2024 por MORENA.
Esta sacudida, quiera o no ha disminuido el avance competitivo de López Obrador, aunque todavía sigue a la vanguardia y tendrá su prueba de fuego en la nominación de sus candidatos a los diversos puestos de elección popular.
Si a ello agregamos el grave cisma político del Partido Acción Nacional, generado por la salida de Margarita Zavala, ahora aspirante a la candidatura independiente a la Presidencia de la República, ese partido podría descender hasta el tercer sitio ante la percepción ciudadana.
Quiérase o no, este choque de trenes, está abriendo peligrosamente la coyuntura para que el Partido Revolucionario Institucional avance a un territorio competitivo, porque ya abrió el abanico de sus prospectos y los está placeando con diversos pretextos, en donde destacan: Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, José Narro Robles, Aurelio Nuño Mayer y Enrique De la Madrid Cordero.
Aunque esos son los que anda placeando el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, pero también se afirma que dentro de poco podría surgir otro o más personajes que se integrarían a la lista de aspirantes.
Ante esta perspectiva, es innegable que en las elecciones del 2018 los ciudadanos tendrán dos motivos para votar, la primera porque tienen un interés definido, ya sea porque están incluidas en la operación de las estructuras partidistas, o por Andrés Manuel López Obrador.
Muchos de ellos, votarán por AMLO porque los consideran el mejor o el menos malo; pero también habrá aquellos que utilizarán el pragmatismo y harán valer el voto útil, al apoyar al candidato que esté mejor posicionado para derrotarlo, esto generará una reacción en cadena que coadyuvará en los triunfos en los demás puestos de elección popular.
No hay que olvidar que en Nuevo Laredo, en el año 2000, la influencia y el arrastre del candidato del partido Acción Nacional, Vicente Fox Quezada, llevó al triunfo al candidato a diputado federal por el I Distrito, Arturo Sanmiguel Cantú; en el año 2006, el PRI tuvo que recurrir a un viejo lobo de mar, ya perfectamente probado en las lides político electorales, como lo fue Horacio Garza Garza, para no ser vencido por el candidato del PAN, debido a la influencia de Felipe Calderón Hinojosa.
Este mismo fenómeno de la influencia nacional se registró en el año 2012, que aunque no ganó la presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, si sirvió para que Glafiro Salinas Mendiola, ganara la diputación federal por el I Distrito de Tamaulipas.
Así es que debemos aprender de la historia y esta nos indica que la influencia nacional se hará presente en las elecciones del día 1 de julio del año 2018, en donde los candidatos que triunfen gracias a la imagen positiva del candidato de su partido, van a ser los primeros sorprendidos.
En Nuevo Laredo, PAN, PRI y MORENA trabajan en campo
Como ya lo habíamos consignado en este mismo espacio, en Nuevo Laredo, los únicos que están moviendo el pandero y recorren las calles y colonias, para que los ciudadanos los tengan presentes el día de las elecciones, son los partidos Acción Nacional PAN, Revolucionario Institucional PRI y del Movimiento de Regeneración Nacional MORENA.
Los seis restantes que tienen registro nacional, solo esperan dar el brinco para ir como rémoras cuando menos dos de los 3 partidos competitivos antes mencionados, lo cual llena de coraje e indignación al ciudadano, porque durante los meses en que no hay proceso electoral, se la pasan tirados en la hamaca, para luego dar el salto e irse remolcando con los partidos con los que se alíen y tener sobrevivencia política.
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