Harare.- El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, se resiste a presentar la dimisión como parte de las negociaciones con los militares, que levantaron contra su gobierno y lo mantienen confinado en su casa.
Según una fuente política consultada por el diario Times de Johannesburgo, Mugabe insiste en permanecer como el único líder legítimo del país y rechaza incluso la mediación de intermediarios de la Iglesia.
“Insisten en que el presidente tiene que poner fin a su mandato”, indicaron las fuentes citadas por el periódico.
“Es una suerte de punto muerto, un callejón sin salida”, agregaron.
Desde la oposición también se pide la dimisión del mandatario para poner fin a la crisis.
El líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, pidió la salida de Mugabe “por el bien de la gente”.
En un comunicado leído a periodistas, Tsvangirai se refirió a él de forma deliberada como “Señor Robert Mugabe”, en lugar de “presidente”.
Una fuente política que habló con destacados aliados confinados junto a Mugabe y su esposa Grace en su lujoso complejo del “Tejado Azul” en Harare, dijo que el líder no tiene planes de dimitir de forma voluntaria antes de las elecciones, previstas para el próximo año.
Estamos en una suerte de punto muerto, un estancamiento”, señaló la fuente.
Insisten en que el presidente debe acabar su mandato”, agregó.
Las autoridades regionales tenían prevista una reunión sobre la crisis en la vecina Botsuana y varios ministros sudafricanos llegaron a Harare para reunirse con los militares y con Mugabe.
Durante la jornada de ayer, según confirmaron medios locales, los militares no sólo confinaron al jefe de Estado, sino que arrestaron a tres ministros afines a las aspiraciones políticas de la primera dama, Grace Mugabe, quien sonaba como candidata a vicepresidenta después de que su marido destituyese la semana pasada a Emmerson Mnangagwa.
Precisamente, la expulsión del vicepresidente, un incondicional del partido y veterano de guerra que estaba en todos los pronósticos como sucesor de Mugabe (de 93 años y en el poder desde 1980), se lee como el detonante principal de la crisis.
El principal objetivo de los generales es evitar que Mugabe pase el poder a su esposa Grace, 41 años menor que él, que ha logrado un núcleo de seguidores entre el ala joven del partido gobernante y que pareció estar en la cúspide del poder tras la salida de Mnangagwa.
La toma del poder por parte del Ejército significó el colapso en menos de 36 horas de las redes de seguridad, inteligencia y clientelismo que mantuvieron a Mugabe en el poder durante 37 años y le convirtieron en el “patriarca” de la política africana.






