Es uno de los 36 diputados de la LXIII legislatura estatal.
Es de Reynosa.
En los tres periodos de sesiones que lleva la actual gestión parlamentaria no ha presentado una sola iniciativa en lo individual ni en lo grupal.
No ha subido ni una sola vez a la Tribuna.
No habla. No debate. No produce. No aporta.
No va a las juntas previas de su bancada.
Su voto es irrelevante. No sirve de mucho.
Cierto, ha ido a casi todas las sesiones. Sólo ha faltado en tres ocasiones.
En comisiones es el campeón de las faltas.
Y es que pertenece a seis. Es Presidente de una de ellas, sin embargo, tampoco aporta nada, ni en la que preside ni en las otras cinco.
De las 42 reuniones o sesiones que ha tenido en esas comisiones, ha faltado a 35… sí tiene faltas en 35 de ellas, de las cuales en 15 no las ha justificado.
Es decir, es un diputado fantasma. Es un legislador que sólo va a calentar una curul.
Es el diputado que no le sirve a nadie.
No le sirve a su bancada, porque para él, no pertenece a ella ni sigue la línea política que le dicta su partido.
Su voto es irrelevante para el sistema, ya que con él o sin él, salen los temas polémicos.
Y es que si vota a favor de algún tema, no es porque piensa en el pueblo de Tamaulipas, sino para llevarle la contra a su partido político.
No cuentan con él para nada.
Llegó por la vía plurinominal como una cuota de poder del sindicato petrolero.
Se trata de Moisés Gerardo Balderas Castillo.
Pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI), o más bien, llegó a la curul a través de esas siglas, que hoy no las respeta ni hace nada por la ciudadanía en general.
Es un tipo que gana arriba de los 75 mil pesos mensuales por no hacer nada. Absolutamente nada.
Es mudo en las sesiones plenarias. No discute nada. Se le conoce la voz porque cuando hay que votar de manera nominal (de viva voz) lo tiene que hacer, pero no sube a la Tribuna ni por equivocación.
Insisto, no ha subido a la Tribuna. El Diario de Debates no registra participación de él en ninguna línea, más que para votar.
¿Sirve de algo tener un legislador así?
En otras colaboraciones hemos defendido el papel de los plurinominales, que son, en muchos casos, los más productivos y los que más le saben al tema, pero en este caso no.
Es improductivo.
¿Vale la pena un diputado de esas características?
No, ¿verdad?
Así como a mucha gente la echan de su empleo por improductivos y malos trabajadores, también deberían hacer lo mismo con este tipo de legisladores.
No es posible mantener a una persona con nula producción parlamentaria. No es posible un diputado mudo. No es posible un legislador que no aporte, que no presente iniciativas y peor aún, que falte tanto a las reuniones de comisión.
Hay muchos que en las sesiones, pueden ser poco inquietos y hasta mudos, pero su trabajo se mide por el número de iniciativas que presente, o bien, por el debate y aportación de ideas que haga en las sesiones de las comisiones, que es ahí en donde se ve y se analiza la productividad legislativa.
Gerardo Balderas es un diputado fantasma que no le sirve a nadie: ni a su partido, ni al Poder Legislativo y mucho menos al pueblo de Tamaulipas.
En Cinco Palabras: Muy mal empleado, pésimo político.
PUNTO FINAL.- El experto no es el que adivina el resultado de una elección, sino el que entiende por qué se produjo.
Twitter: @Mauri_Zapata





