Fue una mañana fría que al final del día enfrió todo.
Y no sólo el clima ambiental estaba así, también lo fue la gira que realizó por esta ciudad el precandidato del PRI, José Antonio Meade Kuribeña.
Un recibimiento frío.
Una agenda fría.
Un trato (para todos los sectores) frío.
Un mensaje frío.
En suma: una gira fría, sin sabor, sin condimentos, sin discurso, y peor aún, sin convencimiento.
El virtual abanderado tricolor para las elecciones del uno de julio arribó muy temprano a Ciudad Victoria en el vuelo comercial de Aeromar, uno de los más caros en el país, por cierto.
A ese frío aeropuerto llegó la cúpula (o lo que queda de ella) del priismo tamaulipeco.
Encabezados por el senador Manuel Cavazos Lerma, los legisladores federales de la entidad los recibieron desde la sala de espera, y a pesar del bullicio y alboroto que generaron en ese pequeño recinto, los abrazos y saludos fueron también muy fríos, igual que la sonrisa del invitado.
La mayoría llegó con un chaleco, pero ahora no fue rojo. Los colores cambiaron a un verde olivo. La mayoría, salvo algunas excepciones que retomaron ese rojo que tan mala suerte les trajo en el 2016, vistieron con una prenda en ese torno de verde, que según ellos mismos, se trata de un color neutro.
Algunos otros, como el propio precandidato Meade, iban ataviados en color café, un color todavía más neutro, pero igual de frío.
Luego se trasladaron a un hotel de la ciudad, en donde José Meade atendió entrevistas exclusivas a medios electrónicos. Supuestamente no iba a haber exclusivas para nadie, pero al final, como buenos priistas mintieron y sí le abrieron las puertas a unos cuantos medios.
Más tarde encabezó una reunión con la IP de Tamaulipas. Pero el día iba enfriando mucho más.
Sin tanto recurso, pero con la misma movilidad y logística de siempre, los micros del transporte público fueron recogiendo a gente de algunas colonias para “darle colorido” al evento.
La instrucción era hacer un mitin lleno, masivo, que no se vieran lugares vacíos. Que no fuera como el de Cancún, pues. Y al final así fue.
El gimnasio de la ULSA estaba frío, los asientos también, pero el trato a los que llenaron el lugar fue todavía más frío. Los organizadores fueron arrogantes, abusivos y groseros.
Por eso, el recibimiento al candidato fue igual de frío como el clima.
Al pueblo, lo mandaron lo más alejado posible. A los políticos, cerca, tan cerca que lejos de ayudarle, lo dañan más. Pero así son los eventos del tricolor.
Cierto, hubo espacio para las selfies, pero el ambiente adentro del gimnasio era igual o peor que el clima allá afuera.
Vino entonces el mensaje. Fue breve… y sí, también muy frío. No habló de más, pero lo que dijo no logró convencer. Si bien, arrancó muchos aplausos, estos eran como por inercia y por lo mismo, se tornaron fríos.
Fue una arenga con pocas palabras. No hubo público por convicción. No hubo ovaciones por entrega. No hubo gritos de aliento por emoción.
No, fue un evento muy frío.
Tan frío como el color verde olivo que portaron hoy los priistas.
En Cinco Palabras: ¿Y así piensan que ganarán?
PUNTO FINAL.- “¡Se suicidó la ideología!”: Joaquín Sabina.
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