Está por terminar el proceso de precampañas, particularmente la que corresponde a la de selección de candidatos a la presidencia de la república.
Fue un proceso bastante largo. Nunca entendí por qué tanto tiempo para ir a convencer a los de un mismo partido.
Fueron muchos días en donde todos los mexicanos nos topamos con sus pleitos, sus dimes y diretes, sus giras, sus declaraciones, sus pleitos, sus trapitos que les sacaron al sol. Sus cosas negativas, su pasado, su presente, y sí, también algo de propuestas.
Fue un desgaste innecesario tomando en cuenta que prácticamente eran candidatos únicos de sus partidos y coaliciones y se derrochó mucho dinero y desgaste de imagen.
Si era un proceso interno, con tres o cuatro eventos regionales les hubiera bastado para que cada aspirante diera a conocer su plataforma o proyecto a los suyos para ser electo candidato.
Con una semana, a lo mucho, hubiera bastado y nos hubiesen evitado tanto spot, dirigido a los miembros de sus partidos, pero que todos, todos… absolutamente todos, nos tuvimos que chutar.
Pero bueno, eso ya fue y ya vimos lo que ofrecen los virtuales y principales candidatos que contenderán por la presidencia de este tan maltratado país.
¿Le sirvió de algo a usted esta precampaña? ¿Cambió su intención de voto?
En mi caso, y por lo que he leído y escuchado de muchas personas, sí cambió.
El problema no es que se haya decidido votar por uno en vez de otro. No, el asunto es que después de este proceso nos hemos convencido de que ninguno merece el voto. Que ninguno de los tres nos convenció para sufragar el uno de julio por ellos.
El cambio fue de un aspirante por la indecisión. Después de esta precampaña, muchos quedamos peor, es decir, quedamos indecisos y eso, para nada es bueno.
Tras las precampañas nos quedamos con las siguientes preguntas…
¿Por quién votar?
¿Por el niño caprichoso que se cree superdotado?
¿Por el viejo obsesivo que se cree tocado por la mano divina?
¿Por el gris hombre que no sabe expresarse?
¿Por el que dice amar a su país pero tiene a su familia viviendo fuera de él?
¿Por el que promete soluciones aparentemente fáciles a problemas complejos?
¿Por el del partido de la corrupción?
¿Por aquel que traicionó a todos con tal de ser el elegido?
¿Por el que se auto eligió?
¿Por el que lo eligió la persona más odiada del país (después del América)?
¿Por el que promete mucho pero no sabe decir cómo?
¿Por el que en vez de propuestas vende chistes estúpidos?
¿Por el que cree que sabe mucho?
¿Por el intolerante?
¿Por el mesiánico?
¿Por el que dice no tener pasado, pero su partido sí, y mucho?
¿Por el que sólo sabe tocar instrumentos?
¿Por el que cree que si no están con él están contra él?
¿Por el que no tiene imán con la gente?
¿Por el de las triangulaciones corruptas?
¿Por el que hace alianzas con aquellos que odió y los reprochó?
¿Por el que viene del partido sin credibilidad?
¿Por el que lleva a su hijo a la escuela?
¿Por el que le lleva serenata a la esposa?
¿Por el que hace las compras en el súper?
¿Por quién, carajo? ¿Por quién votar si nadie hace lo posible por convencernos?
En Cinco Palabras: No hay para dónde hacerse.
PUNTO FINAL.- “Es mejor volverse atrás que perderse en el camino”: Proverbio Chino.
Twitter: @Mauri_Zapata





