Lo hemos comentado en otras entregas, y a como se va desarrollando el curso de las campañas, se comprueba que los mexicanos somos, histórica y tradicionalmente, unos excelentes compradores de espejitos.
Y es que ahí vamos, oyendo lo que queremos escuchar, y no escuchando lo que debemos oír.
Somos el país de las incongruencias.
Somos el país del “chingaquedito”.
Somos el país en donde el sufrimiento es el deporte nacional por excelencia.
Y hay muchísimas muestras de ello.
Por ejemplo: Somos el país que llama a la gente no votar por el PRI, por “corruptos y rateros”, pero pide sí votar por uno que está conformado por ex militantes del partido que repudian.
Somos el país que exige un gobernante preparado, pero llama a votar por el menos preparado académicamente.
Somos el país que exige gobernantes preparados, inteligentes y capaces, pero en una entidad va arriba en las encuestas Cuauhtémoc Blanco, cuyo único mérito es haber jugado bien al fut en un equipo popular.
Somos el país que llama a la gente a “despertar”, pero quiere votar por el candidato que tiene las propuestas menos viables a realizar.
Somos el país que repudia el priismo de los años setentas, pero quiere votar por el político surgido del priismo de los años setentas, y que además, los marea con las propuestas populistas de esa época.
¡No entiendo!
Somos el país que llama pendejos a los que votan por el partido de los tres colores, pero se ofenden cuando les dicen “chairos”.
Somos el país que exige un cambio, pero adoran al candidato de las propuestas más antiguas y de peores resultados.
Somos el país que repudia a un Premio Nobel de Literatura porque criticó al candidato favorito de la mayoría, pero llenamos de elogios al uruguayo que llama tarugos a los mexicanos por tener un gobierno corrupto.
Somos el país que pide al mexicano “despertar”, pero lo duermen con propuestas irrealizables.
Somos el país que exige pluralidad en el parlamento, pero le dice que sí al Mesías cuando éste le pide que vote por todos los candidatos de su partido.
¡No entiendo!
Somos el país que repudia a los expresidentes porque reciben una pensión “millonaria”, pero adoran al candidato que durante 40 años ha vivido del sistema político.
Somos el país que pide maestros preparados y trabajadores, pero apoyan las movilizaciones de los profes grillos que piden no ser evaluados.
Somos el país que pide un cambio para poder desarrollarse, pero se la pasa quejándose porque trabaja ocho horas seguidas.
Somos el país que pide… que exige gobernantes preparados, pero el día de las elecciones no sale a votar porque asegura que “siempre quedan los mismos”.
Somos el país que demanda una democracia, pero quiere votar por el candidato que se auto eligió tres veces y su “dedito” decide al resto de los aspirantes de su partido.
¡No entiendo!
Somos el país que exige un alto a la violencia, pero es fan de las narco series, narcocorridos y hace apología de la inseguridad.
Somos el país que pide a la gente despertar, pero su mayor aporte a la democracia es hacer memes en las redes sociales.
Somos el país que exige no creer en los medios tradicionales, pero comparten en las redes las “Fake News” de medios desconocidos.
Somos el país que quiere ganar más pero trabajando menos.
Somos el país que quiere derechos pero rechaza las obligaciones.
Somos el país de la incongruencia.
¡No entiendo!
En Cinco Palabras: No hay cambio ni lo habrá.
PUNTO FINAL.- “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, el evangelio de la envidia y su virtud es el reparto igualitario de la miseria”: Churchill.
Twitter: @Mauri_Zapata





