¿Cuál es el voto oculto? Es aquel que no se dice.
Muchas veces en las encuestas que hacen para saber la intención del voto, el entrevistado dice no saber, estar indeciso o simplemente no quiere contestar.
Es ahí en donde radica el voto oculto.
Esa es la nueva apuesta de los antipejistas. Y vaya que es real.
Los sondeos que publican la mayor parte de los candidatos se hacen con un universo de no más de mil 500 personas. Esta cifra sólo representa una muestra y no quiere decir que tal porcentaje vaya a votar por tal o cual candidato.
Es como cuando usted hace un sondeo entre sus compañeros de trabajo o con los integrantes de su familia o con sus cuates del barrio.
Haga de cuenta que está en su chamba y le pregunta a diez de sus compañeros por quién va a votar. De sus respuestas hace un conteo y podría decir que: cuatro dijeron que por El Bronco; tres que por Meade; dos por Anaya y uno por López Obrador, entonces la cifra quedó 40; 30; 20 y 10 por ciento.
Así es como más o menos se miden las encuestas o los números.
Pero quizás dos de los que dijeron que votarían por El Bronco lo engañaron y dijeron eso sólo por no querer dar a conocer su verdadera intención del voto.
En muchas ocasiones, usted decide hacer el sondeo con diez personas, pero de las personas a las que le preguntó ocho le dijeron que no le interesa la entrevista, pero sin duda ellos sí votarán. Entonces estamos hablando de que hay un porcentaje importante de gente a la que no han sondeado y que también sufragará.
Ese es el voto oculto.
Ese es el voto que no ha sido tomado en cuenta por las empresas encuestadoras. Y el número podría ser importante.
¿A qué juega López al dar a conocer todas las encuestas habidas y por haber en donde él sale como ganador?
A provocar “al tigre”. A decir que sólo un fraude le puede ganar y con eso encender el ánimo de la gente, de los que sí van a votar por él; de aquellos que les encanta hacer desmanes y provocar.
¿A qué le tira AMLO? A desestabilizar e incendiar el país si no gana.
A provocar caos y crisis social.
Por eso insiste en el fraude. Por eso su estrategia de que esta arriba en las encuestas. Por eso su firme propósito de decir que ya ganó y los otros están muy por debajo de él.
Pero ni López ni sus simpatizantes dicen que hay muchos indecisos. Ni él ni sus simpatizantes dicen que hay gente que no quiere decir por quién va a votar.
Muchas de esas encuestas tienen poco más del 70 por ciento de sus respuestas en zonas afines al obradorismo, no cuentan con una tendencia nacional, no cuentan con datos confiables sobre estados como en el norte del país haya una tendencia favorable. Es una tendencia engañosa, pues.
Así que a veintitantos días de la elección, si bien López Obrador es el que tiene más posibilidades de ganar, no tiene seguro el triunfo, ya que los otros dos adversarios también tienen posibilidades.
Esta elección no sólo es de dos; sigue siendo de tres. Los tres pueden alzarse con el triunfo. Los dos que supuestamente van debajo de AMLO, pueden remontar y ganar.
Sin embargo, las autoridades electorales ya deben hacerle entender a la gente que cualquiera puede ganar y que el día de la elección todo puede suceder en materia de democracia y participación.
Ya el “voto útil”, pasó un segundo término; ahora le apuestan al “voto oculto”.
En Cinco Palabras: El que se confía, pierde.
PUNTO FINAL.- “La lengua es lo mejor y lo peor que poseen los hombre”: Anacarsis.
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