De verdad que el poder enferma a la gente. Y más a los políticos.
El poder los hace ser diferentes, algunas veces para bien y otras para mal, pero en muchas de las ocasiones los cambia.
La frase de esta semana, sin duda, fue la de “Hay que bajarle dos rayitas a las bromas sobre López Obrador”, que pronunció Tatiana Clouthier, una de las coordinadoras de la campaña que ganó la elección presidencial.
Y estoy de acuerdo. Me parece que la elección ya pasó. Que ya hay que dejar atrás todo esto y sumarnos al trabajo y la parte que nos corresponde como ciudadanos para poder mejorar este tan maltratado país.
Sin embargo, es Tatiana la que menos calidad moral tiene para hacerlo.
Caray, ella era la madre de los trolls que se dedicaron durante mucho tiempo a insultar y denostar a todos aquellos que no simpatizaban con su amado líder.
Me parece que ya es tiempo de respetar la investidura presidencial. Ya es tiempo que se respete al Presidente, sea de nuestra simpatía o no.
Hace unos meses vi un video en donde un chamaco adolescente le dijo al presidente Emmanuel Macron de Francia “¿qué tal, Manu?” cuando éste saludaba a un grupo de estudiantes en una plaza pública.
El mandatario galo se regresó y le dijo al chico: “No, no puedes hacer eso. Estas en una ceremonia oficial. A mí me respetas y me llamas Señor Presidente o Señor…”. Y tiene toda la razón.
No guste o no, Fox ganó en el dos mil y no lo respetaron. Desde ahí se subestimó a esa investidura. Más tarde fue precisamente López Obrador el que insultó hasta el cansancio al presidente Calderón.
Entre espurio, borracho, chaparro y un sinfín de apodos de mal gusto sin dejar de mencionar los insultos y faltas al respeto, tanto a él como a su familia fue la constante.
Y ni qué decir del presidente Peña Nieto. Ha sido objeto, tanto él como sus hijos y su esposa de toda clase de adjetivos y denostaciones, algunas de las veces cayendo en lo vulgar y en lo prosaico.
Y sí, ellos fueron los que empezaron. Le faltaron al respeto a todos los que no pensaban igual. Durante mucho tiempo fuimos “pendejos y conformistas”. También fuimos “lambehuevos” y “chayoteros” sólo por cuestionar a su amado líder. Es más, en alguna ocasión un seguidor de “el movimiento” me dijo en redes sociales “perro mal nacido”.
Son ellos los que subieron el tono de los insultos y las faltas de respeto y ahora piden calma y ahora son los que piden respeto y bajarle dos rayitas.
Pero son los mismos que se burlan de aquellos que simpatizaban con otro candidato diciéndoles muchas cosas. Son ellos mismos los que no paran de “cantarles” en la cara de una manera muy baja que su candidato ganó y que ahora sí se los va a llevar la “chingada”.
Caray, así como piden reconocer y ser grandes en la derrota, ellos también deben ser humildes y tener altura en la victoria.
Insisto, ya se acabó el proceso electoral. Un proceso agresivo y ofensivo. Un proceso sucio en la que las redes sociales del virtual Presidente de México la mancharon con sus insultos y denostaciones. Así que quienes deben bajarle dos rayitas y poner el ejemplo de altura son los que ganaron la elección.
A mediados de mayo, escribí en este espacio sobre cuál era el verdadero peligro si ganaba López Obrador. Señalaba que no es él mismo, sino sus seguidores y principales colaboradores.
Que quizás el tabasqueño sea un hombre de buenas intenciones, pero el resto de su gente, con la que planea trabajar y sus millones de aplaudidores, no lo son y traen hambre de poder, pero sobre todo, y eso es lo preocupante, de venganza.
Ponía el ejemplo de John M. Ackerman, y los “chingazos”. El de Paco Ignacio Taibo II, y los fusilamientos y expropiaciones. Leímos todos los días a seguidores, que más bien parecían fanáticos, llamar traidores a la patria a quienes no votaran por López. A denunciar las cuentas que cuestionaban a Obrador y atacar a quienes lo criticaban
Me parece que ese sigue siendo el verdadero peligro que generaría el triunfo de Andrés Manuel. Y ahí está el ejemplo.
Así que sean humildes en la victoria, que no los haga ciegos la soberbia. Y no lleguen con sed de venganza disfrazada de “justicia”.
Estoy a favor de respetar la investidura presidencial. Y sí, debe ser el señor Presidente o el Presidente López Obrador.
Pero su equipo debe ser humilde y tolerante. Y para ello, deben pedir disculpas por todos los insultos que le dieron a quienes no estaban con el candidato. Acuérdense que no sólo gobernará para los que votaron por él, sino para todo el país.
EN CINCO PALABRAS: La soberbia es mala consejera.
PUNTO FINAL.- Va de nuevo: Tanto en política como en el fut, el experto no es el que le atina a un resultado, sino el que entiende por qué se produjo.
Twitter: @Mauri_Zapata





