El ex alcalde de ciudad Madero, Tamaulipas, Andrés Zorrilla, sigue en la cresta del escándalo en la urbe petrolera. Se encontraron quebrantos en obras no construidas, compra de vehículos a sobrecosto, y la entrega de contratos de proveeduría a familiares de sus hombres –de mujeres no- de confianza.
El portafolio informativo, ya está por concluirse.
(Uno de los atracos más evidente fue el uso como proveedor de la presidencia de un laboratorio de análisis clínicos cuyo dueño es hermano de quien fuera el Secretario de Ayuntamiento, Jonathan Ruiz Álvarez. No es mucho: sólo algunos 7 millones de pesos).
El apoderado del Ayuntamiento morenista, está tramitando todas esas pruebas para interponer una denuncia.
Para amarrar, la queja el caso será llevado al Congreso tamaulipeco, al Congreso de la Unión y al Senado. Los parlamentarios Morenistas, serán el conducto para hacer llegar los estropicios del exalcalde a tan honorables espacios.
La voracidad de Zorrilla está fuera de duda. El asunto, es que con esa actitud que le caracterizó en el ejercicio de gobierno quedará fuera de la lucha por la diputación local de Madero.
(Sus íntimos efebos, lo consideran un rock star en la ciudad, y presumen que sin su presencia el gobernador sería un desconocido en la ciudad).
Pese a todas sus pillerías, el ex alcalde es el candidato panista que puede lograr más votos que sus adversarios internos. (Nadie está diciendo que pueda ganar; sólo que ante el desierto escenario de candidatos él es el que haría un papel decoroso. Con los restantes precandidatos, la Quinita Hernández Correa y el empresario de la educación Agustín de la Huerta, no se hace uno. El primero, ha sido desfondado por el rechazo del gremio petrolero que se echó en brazos de MORENA; y el segundo, ha perdido apego del electorado maderense desde que se fue a trabajar a la capital tamaulipeca).
Hace meses, la voracidad de Zorrilla, puso en desventaja al PAN en la campaña por la alcaldía de Madero. Y resultaron reales sus desmanes: perdió el PAN la presidencia municipal, como los observadores habían augurado.
Hoy ese mismo Karma persigue al amigo de los fondos ajenos. La ola de animadversión –aún entre las filas panistas- lo quieren fuera del PAN para sanear su institución; o dentro del albiazul como candidato, para vengarse de sus afrentas.
Es decir, logró lo que ningún político panista maderense había obtenido: la repulsa general azul.
La depresión y la tristeza que le provocaron la ausencia de sus jóvenes admiradores, luego de dejar la caja del dinero público –se dice- cada día se le acrecienta.
Triste para el chilango que gobernó Madero.
La cruda aún no termina por pasar y ya trae otras melancolías a cuestas: los rechazos de su partido y del electorado, y el agobiante desdén de sus mancebos…






