Día a día se acude al trabajo en oficinas, restaurantes, bancos… Una vez allí hay que centrarse en las tareas y responsabilidades diarias para poder vivir mejor. Además, se trata de un lugar en el que se ocupa la mayor parte del tiempo que se tiene. Es por ello que la relación con los compañeros es muy importante. Sobre todo en los tiempos libres, de descanso.
Estas relaciones suelen ser bastante formales durante la jornada laboral. Se suelen limitar a lo estrictamente profesional, de respeto mutuo. Aunque después, a la salida, se anima y surgen las confianzas. Sobre todo cuando se realizan las conocidas comidas o eventos de empresa. En ellas, todo comienza muy bien, con todos arreglados y cuidando las formas. Pero, más tarde, con ayuda de la comida y de la bebida, todo cambia. Porque otra cosa no, pero en este tipo de ocasiones suele haber en abundancia, para comer y beber todo lo que se desee.

Al tratarse de un ambiente y entorno diferente, las personas suelen desinhibirse y dejarse llevar. Se olvidan de la rutina, del estrés y la presión de las tareas y responsabilidades diarias para disfrutar. Por ello, suele ser mejor momento para conocer a tus compañeros realmente. Al menos, lo que ellos quieran mostrar. De hecho en estos eventos es cuando se suele descubrir la verdadera personalidad y forma de ser de algunos compañeros de trabajo. Ya no existen ni jefes ni subordinados, allí todos son iguales por una noche. Todos hablan, bailan y se acercan a todos, sin importar el cargo.
Porque hay personas de todo tipo, más o menos tímidas, habladoras, organizadas, elegantes, naturales… A algunos les encanta hablar de todo lo que tienen y han conseguido, de cómo son. Otros acaban demostrando sus habilidades en la pista de baile. Incluso los hay que siempre vienen acompañados de su pareja, o quien se supone que lo es… Porque hay algunos que recurren a mujeres que se dedican a ser acompañantes profesionales, las conocidas escorts de Ciudad de México. Al final, para muchos, la apariencia es lo primero y prefieren que sus compañeros piensen que lleva una vida de lujos y éxitos en realidad.

Porque estas cosas se sabe cómo empiezan pero nunca como acaban. Se suelen dar multitud de situaciones, conversaciones y comentarios inesperados que pueden dar lugar a otras muchas menos esperadas todavía. Da igual lo que uno mismo se prepare o la estrategia que quiera seguir para lograr mantener la compostura delante de los compañeros de trabajo. No acabar diciendo o haciendo algo que no debía es muy complicado, como acabar en la cama con otro de los asistentes. Al final acaba saliendo el verdadero yo de cada uno.
Puede que ese, con quién en la oficina no se acaba de congeniar y ni os habláis sorprenda y acabéis agarrados y brindando por todo lo que os queréis. O al revés, los mejores compañeros y quienes más hablan, confiesen que en realidad se odian y no se soportan. También hay que ir preparado porque se puede acabar viendo al jefe, que todo el mundo respeta, con la corbata en la cabeza, cantando algo ininteligible tras unas copas de más. O incluso puede acabar invitando al final de la velada a todos los hombres de la oficina a disfrutar de unas hermosas putas de Reynosa.
Aunque lo mejor suele ser a la mañana siguiente, el reencuentro en la oficina, cuando todos vuelven a ser las personas que fueron antes de aquella noche. Todos aún con el cuerpo sin recuperarse del todo. Verse las caras y que en la mente aparezcan flashes de momentos que ocurrieron en el evento anterior. O directamente puede que esa noche haya desaparecido completamente de la memoria. Por lo que, en la mayoría de ocasiones, se limitan a hacer como si no pasara nada y hacer algún comentario recordando algún momento concreto del evento en algún descanso o ya en la próxima fiesta.
Por eso son tan especiales y divertidas estas comidas y eventos de empresa donde todos los trabajadores aprovechan para desahogarse y divertirse junto a todos los demás. Pero sobre todo, al final, es muy importante recordar en el lugar en el que cada uno se encuentra. Porque no todo lo que pasa en esos sitios se queda solo allí. Las bromas y determinados temas de conversacion es mejor hacerlas fuera de las horas del trabajo. Porque un compañero de trabajo puede convertirse, con el tiempo, en un mejor amigo y confidente. Pero también puede hacerlo al contrario y dedicarse únicamente a complicar la vida a los demás.
Y es que cada persona es como es, y al final en el trabajo se pasa tanto tiempo o más que en la propia casa o con la familia. Por lo que cualquier discusión, problema, desliz, ligue o lo que sea puede significar un mundo. Más que nada porque está muy relacionado con el salario del que todos dependen para comer y vivir. Por lo que es conveniente cuidar el entorno de la oficina y conocer a quienes la ocupan o están en ella. Más que nada porque acaban influyendo para bien o mal en la estancia allí.





