El presidente ruso, Vladímir Putin, apoyó hoy en una conversación telefónica al líder venezolano, Nicolás Maduro, ante lo que llamó “destructiva injerencia exterior” en el país latinoamericano.
Esta mañana el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, acusó a Washington de estar detrás de las protestas callejeras y de intentar minar a Maduro, a quien calificó como el presidente legítimo del país.
Putin, que recibió a Maduro en Moscú en diciembre pasado, denunció que “la destructiva injerencia exterior pisotea burdamente las normas universalmente aceptadas del derecho internacional”.
Además, se pronunció a favor de “la búsqueda de decisiones en el marco del cauce constitucional y de la superación de las diferencias en la sociedad venezolana a través del diálogo pacífico”.
Por su parte, Maduro describió “el peligroso desarrollo de los acontecimientos en el país” en los últimos días y “agradeció a Rusia” su congruente postura.
Además, ambos expresaron su deseo de continuar promoviendo la cooperación bilateral en todos los ámbitos, después de que en diciembre Maduro anunciara acuerdos con Rusia por valor de más de 6 mil millones de dólares.
Entonces, Putin, que ya forjó una estrecha relación con el fallecido líder bolivariano, Hugo Chávez, condenó cualquier intento de cambiar la situación en Venezuela por la fuerza.
El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, lamentó hoy que varios líderes mundiales apoyaran lo que llamó “cuasi golpe de Estado” en Venezuela y aseguró que “nadie” tiene derecho a derrocar a un dirigente por medios ilegales.
Medvédev subrayó que “nadie tiene derecho a derrocar con métodos ilegales a un jefe de Estado que ganó hace poco tiempo las elecciones (independientemente de que esa persona guste o no a algunos países y a ciertas fuerzas políticas)”.
Previamente, durante un viaje a Argelia, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguró hoy que el hecho de que Estados Unidos y varios países reconocieran al “autoproclamado presidente”, el líder del Parlamento opositor, Juan Guaidó, es indicador de que participaron directamente en el estallido de la crisis en el país latinoamericano.
En su opinión, la existencia de dos líderes en un país conducirá “al caos y a la inestabilidad” y llamó a “renunciar categóricamente” a cualquier plan de “interferencia militar” en Venezuela.






