En ésta época donde impera la ‘ley del garrote’ y el totalitarismo ‘Rojo marrón‘, todo se exalta por el paroxismo de un presidente convertido en el rey del teatro.
La medida de eliminar el fuero, inicialmente se pintaba como una representación, porque sólo querían simularlo.
Pero las inercias políticas externas, de partidos y representaciones civiles, lo condujeron a un callejón sin salida y los orillaron a quitarlo definitivamente y ahora están con ’la soga al cuello’’.
Al quitar el fuero al presidente lo deja en condición de vulnerabilidad.
Por ello, al verse en esa condición por ‘accidente’, Andrés Manuel López Obrador, quiere montar en esa ‘bola de nieve’ a los 1,855 servidores públicos que tienen y otros tenían la inmunidad del fuero, desde que se promulgó en 1824.
De ahí nace su propuesta que a Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Magistrados de la Corte, Secretarios del Despacho y Senadores, se les quite esa ‘prerrogativa’.
La justificación es lo de menos, la realidad es que es un ‘harakiri’. Una regresión , porque la autoridad estaría al tú por tú y al alcance de cualquier ciudadano, o represalia de adversarios o enemigos.
Eliminar el fuero Constitucional, provocará un desequilibrio de poderes, porque cualquiera que tenga incentivos para demandar a sus adversarios, aprovecharía la indefensión -sin fuero- del presidente, pero principalmente de gobernador, ediles, funcionarios, ministros.
Y no hay que olvidar que aún con esta inmunidad,- desde 1909, a la fecha – se promovieron nueve desafueros, con todo y juicio de procedencia, la mayoría por fines políticos o revanchas.
El primero fue en 1909, cuando el entonces diputado José López Portillo y Riojas,-abuelo del ex presidente José López Portillo (1976-1982) fue acusado de fraude y perdió la inmunidad por lo que fue juzgado.
El más reciente caso ocurrió en 2016, cuando fue desaforada la diputada por Sinaloa, Lucero Sánchez, por usar documentos falsos, para realizar una visita a Joaquín Guzmán Loera, quien estaba preso en el penal del Altiplano.
En países como el nuestro, donde la justicia no es de fiar. Dónde sigue habiendo gobierno y Estados autoritarios, las autoridades quedarán a merced de procedimientos, jurídicos, dolosos y frívolos.
Lo que es peor, la autoridad de un Presidente, pero principalmente, de un gobernador, de un alcalde, que se presume recibe del voto y confianza popular, quedarán expuestas, frágiles.
Pero lo peor, es que hay una intención maliciosa del Presidente en la propuesta de pedir la eliminación del fuero a los gobernadores y alcaldes, la cual dejó ver a trasmano el senador, de Morena Félix Salgado Macedonio, quien hizo pública una amenaza vedada.
‘Aquellos gobernadores que no se ‘ajusten’ a las reformas, se usarán las facultades del ejecutivo y legislativo, para desaparecer los poderes en sus estados.’
Con ello, queda en evidencia, que tras la eliminación del fuero, no hay un principio de equidad y justicia para todos. Si no, la más retrógrada confección de Presidencialismo Monárquico …muy al estilo ‘Peje’ .






