Desde el Senado de la República se ha vuelto a colocar en el debate nacional el viejo tema de la legalización de la marihuana.
La iniciativa ya fue aprobada por las Comisiones de Salud y Estudios legislativos. Falta todavía agotar otras etapas del proceso legislativo para que la reforma quede firme, pero está caminando.
De acuerdo al documento que aprobaron los Senadores, se elevará de 5 a 28 gramos la cantidad permitida de portación de la hierba en mayores de 18 años de edad.
Además, se permitirá el cultivo de hasta 4 plantas en casa.
Lo primero que tendríamos que preguntarnos es: ¿para qué legalizar el consumo de la droga?.
La razón principal que esgrimen aquellos que impulsan la medida legislativa y quienes la apoyan, es que de esa forma se debilita al narcotráfico.
Estiman que al dejar de ser delito la producción, venta y consumo de la marihuana, se le quitara a los grupos criminales una de sus principales fuentes de financiamiento.
Nada más falso que eso. Desde hace muchos años la marihuana dejó de ser el negocio principal de los narcotraficantes y del crimen organizado en general.
El verdadero negocio de los grupos de la delincuencia está en el tráfico de otras drogas, particularmente la cocaína y heroína.
Además, la delincuencia organizada diversificó su actividad. Igual de rentable, o mucho más que el tráfico de drogas, les resulta el secuestro, la extorsión y la trata de personas, solamente por citar tres delitos.
Bajo ese contexto, me parece que legalizar la marihuana agravará todavía más la situación de inseguridad en el país y podría detonar una crisis de salud al incrementar la cantidad de adictos.
Científicamente está probado que el consumo de marihuana genera adicción y termina dañando la salud de las personas.
Además, es sabido que el consumo de esta droga altera las capacidades cognitivas y el estado de ánimo del usuario.
Las personas se tornan más violentas llevándolas a cometer delitos mucho más fácilmente.
En ese sentido, resulta absurdo suponer que la criminalidad del país irá a la baja una vez que se concrete la legalización del consumo de la marihuana. Es una tontería suponerlo así.
Saldrá más caro el caldo que las albóndigas, porque si bien es cierto que la medida impactara las finanzas de la delincuencia organizada, (aunque no en el grado que estima el Gobierno) también lo es que las consecuencias adversas serán mayores porque detonara otros delitos, entre ellos el robo, el homicidio y otros que puedan servir al adicto para obtener la droga.
Hagamos votos, entonces, para que como en otras ocasiones anteriores, este nuevo intento de legalizar el consumo de la marihuana, quede solamente en eso: en intento.
EL RESTO.
SOLO MEDICINAL.- Por cierto, le preguntamos ayer al diputado panista, Gerardo Peña Flores, su postura sobre el tema de la legalización de la marihuana.
El también Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, advirtió que para fines lúdicos o recreativos, su partido ya ha anticipado un “no”, mientras que para propósitos medicinales estaría en “veremos”.
Peña explicó que cuando la iniciativa llegue al Congreso del Estado, se hará una consulta a los expertos.
NI SE ILUSIONEN.- Aquellos que suponen o piensan que al momento de la revisión de las cuentas públicas, quedarán al descubierto los actos de corrupción en el Ayuntamiento victorense que encabeza Xicoténcatl González Uresti, mejor ni se ilusionen.
Sería absurdo pensar que alguien que comete un delito dejará pistas o evidencias de su conducta.
También es iluso suponer que el mismo partido al que pertenece el edil y que es mayoría en la actual legislatura, permitirá que lo procesen.
ASI ANDAN LAS COSAS.





