El pasado viernes entro en vigor el acuerdo emitido por el gobernador , Francisco García Cabeza de Vaca, en el cual se establecen siete medidas que tienen como fin reforzar la prevención y combate contra el covid-19.
Entre esas medidas figura la restricción del tránsito vehicular con un “Doble hoy no Circula”. El propósito es disminuir la movilidad social para que las personas cumplan con el confinamiento domiciliario que los expertos identifican como la acción más importante para reducir el riesgo de contagio.
El gran problema es que hay un gran sector de la sociedad que está viendo el “Doble hoy no Circula” como una agresión a los derechos humanos. Se pretexta que la prohibición violenta la Constitución porque atenta contra el derecho al libre tránsito.
Hay incluso quienes, como el ex diputado local del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jorge Valdez Vargas, andan ofreciendo promover amparos gratis a quienes estén inconformes o no quieran respetar la prohibición gubernamental.
Otros acusan al Gobernador de actuar a capricho o por intereses propios al limitar la circulación vehicular.
“Van a empeorar la situación porque ahora quienes no podremos usar el carro tendremos que viajar en microbús, apretado, y con mayor riesgo de contagio” escribieron muchos en redes sociales.
El argumento no tiene sustento porque el transporte público está restringido. Los microbuses no deben de llevar más de 12 pasajeros para garantizar la sana distancia. Además, choferes y usuarios están obligados al uso de cubrebocas.
La realidad es que estamos chiflados. Somos una sociedad que por todo se queja, aun cuando las disposiciones gubernamentales se expidan precisamente en nuestro beneficio.
¿Realmente hay quienes crean que pedirles o exigirles a las personas que se queden en casa tiene una intención de dañar?
¿De verdad usted cree que el Gobierno busca chingarnos (así lo dicen un buen número de cibernautas) impidiéndonos transitar en nuestro vehículo un día a la semana?.
Honestamente no veo dónde pueda estar el agravio de una disposición que se toma en medio de una pandemia mundial que cada día cobra más víctimas, y a la cual no le vemos fin porque ni los países más poderosos saben cómo controlarla.
No señores. Reflexionemos. Hagamos conciencia. Si el Gobierno ha decidido endurecer las medidas preventivas es porque el desacato al confinamiento o aislamiento social no se están atendiendo.
Hay una gran parte de la sociedad que sigue haciendo vida normal como si el virus del Covid-19 no existiera, y con ello se está acelerando el contagio de la enfermedad.
Las cifras ahí están. Ayer el número de positivos ya era de 379 con 16 fallecimientos. De los contagiados, 82 eran de Victoria lo que coloca a la capital en el primer lugar de incidencia. Entre los enfermos hay muchos niños y adultos mayores. El avance de la enfermedad es alarmante. Seguramente hoy lunes la cantidad de enfermos debe andar superando los 400.
Es tiempo de que dejemos de ver al Gobierno como nuestro enemigo. Es entendible la desconfianza social, pero en una crisis sanitaria como la que estamos enfrentando me parece que lo mejor que podemos hacer es ponernos del lado de la autoridad.
¿Qué sucedería o que dirían esos que ahora se indignan si el Gobierno se hubiera quedado de brazos cruzados y no estuviera emitiendo disposiciones como de las que nos estamos quejando? Exacto: ya estuvieran quemando en leña verde a nuestros gobernantes por valemadristas, irresponsables, y todo lo que a usted se le ocurra.
Por eso le digo que somos una sociedad chiflada. El chiste es estar quejándonos.
Entendamos que está en juego nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Por encima de ello no hay nada que valga más.
Y le aclaro: ésta no es una defensa de nadie. Es simplemente ver las cosas con objetividad y sentido común.
ASI ANDAN LAS COSAS.






