No se sabe si por cansancio, aburrimiento, o simplemente porque agotaron los temas, pero los diputados locales han dejado de lado el debate estridente desde la tribuna legislativa.
Desde que inicio el actual periodo ordinario de sesiones, apenas el 15 de enero pasado, las asambleas plenarias se han caracterizado por su poca duración, pero sobre todo porque los legisladores le han bajado a los decibeles del discurso.
La verdad que bueno que así sea. Aquí hemos insistido que los debates no se ganan con gritos, o insultos, sino con argumentos bien sustentados.
La sesión plenaria de este miércoles fue un ejemplo de ello. Fue corta, y en el apartado de asuntos generales apenas se dio la participación de cinco diputados.
La participación más relevante fue de la coordinadora de la bancada de Morena, Edna Rivera López. Subió dos veces a tribuna: una, para arremeter contra la alcaldesa de Reynosa, Maki Esther Ortiz Domínguez, por un faltante de 176 millones de la cuenta pública del 2018; y otra, para demandar que se permita nuevamente el ingreso, al Congreso del Estado, de los reporteros que cubren la fuente legislativa.
Desde luego que a muchos hizo fruncir el cejo la embestida contra la edil fronteriza. Los mal pensados sospechan que atrás de todo hay, “fuego amigo panista”.
Es un secreto a voces que Doña Maki está enfadada con las jerarquías panistas porque no le cedieron las posiciones políticas que demandaba, y existe la posibilidad de que, en un arrebato, pueda jugar políticamente en contra de los intereses del partido blanquiazul.
Por eso el recordatorio del faltante en su cuenta pública, y para evitar que el golpeteo sea tan obvio, lo mejor es que surja desde el lado de la oposición.
Es real el faltante de 176 millones de pesos en la cuenta pública del municipio de Reynosa, pero en situaciones muy parecidas están al menos una decena de municipios.
Por cierto, los panistas, Héctor Escobar Salazar y Miguel Angel Gómez Orta, también subieron a la tribuna para exigir una fiscalización más enérgica en los recursos públicos.
Escobar demandó ponerle lupa al ejercicio presupuestal por parte de los municipios de Madero y Matamoros, gobernados por los morenistas, Adrián Oseguera y Mario Alberto, “La Borrega”, López, respectivamente.
A su vez, Orta exigió que se abra una investigación contra el exalcalde de Altamira, Armando López, “porque tiene cuentas pendientes por aclarar”.
En este caso, la realidad es que Orta sigue sin superar su frustración y enojo porque su partido lo desplazó de la candidatura para la alcaldía de ese municipio y se la entregó a Ciro Hernández Arteaga.
La sesión plenaria de este miércoles tuvo también su parte emotiva por la participación de la diputada de Morena, Guillermina Medina Reyes.
El pasado 27 de enero, la legisladora retomó la actividad parlamentaria luego de que el 11 de noviembre del 2020, sufriera un desvanecimiento en plena sesión ordinaria, en lo que se temía fuera un derrame cerebral.
Desde su curul, con gran esfuerzo porque sigue con secuelas en su rostro, la diputada agradeció el apoyo y las oraciones de todos los integrantes de la legislatura, a quienes llamó, “sus ángeles”.
En respuesta recibió un prolongado aplauso de los integrantes del Pleno, todos de pie.
La mesa directiva citó a sesión ordinaria para el 17 de febrero a las 11 horas.
EL RESTO.
CUATRO Y CONTANDO. – Suman ya cuatro meses desde que Xicoténcatl González Uresti, fue obligado a solicitar licencia como alcalde de Victoria, como consecuencia del enorme repudio social que generó en los dos años que ejerció el cargo.
Su administración estuvo envuelta en una serie de escándalos de corrupción y nepotismo, lo que le llevó a convertirse en el peor Presidente Municipal que ha tenido Victoria. Nunca pudo dejar los últimos lugares de las evaluaciones anuales realizadas por encuestadoras nacionales.
Sin embargo, pese a la gran cantidad de denuncias de corrupción que se documentaron y difundieron en los medios de comunicación, con cifras, nombres y fechas, no hay todavía información sobre una investigación formal que atienda el reclamo de justicia de los victorenses que pagamos las consecuencias con servicios públicos de ínfima calidad.
Pareciera que existe toda la intención de enviar el asunto a la “congeladora”, apostándole a la corta memoria colectiva. Es decir, le están apostando al “olvido” para darle impunidad al llamado alcalde bailarín.
ASI ANDAN LAS COSAS.






