El reelecto alcalde Chucho Nader Nasrallah, ha tenido que tragar pinole y chiflar, aunque parezca imposible..
Orillado por la urgencia de hacer amarres y afianzarse, entre los aspirantes menos peores del PAN para la gubernatura.
A Chucho lo obligaron no sólo a perdonar, si no; a sumar a su entrañable enemiga, la maestra Magdalena Peraza, con quien Chucho tenía resabios personales, que en corto, aseguraba eran insuperables.
El alcalde faltó a su promesa que realizó ante los Tampiqueños de castigar la corrupción de Peraza, luego que armó un arguende en Noviembre de 2020, cuando a través de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, formalizó la querella a trasmano de la ex regidora América Sandoval Moretea, contra la maestra y una docena de ex funcionarios de su administración -2016-2018- por desviar 80 millones de pesos.
Pero pasados unos meses y con el mayor desprecio a sus compromisos y anteponiendo su interés personal, Nader a través del representante legal del municipio Roberto Carlos Pérez Méndez, anunció el no ejercicio de la acción penal contra la ex alcaldesa, quien por encima del mismo Nader fue nombrada hace unos días como titular de la Oficina de Representación Regional Zona Sur de la Oficina del Gobernador.
Aunque el acercamiento de ambos personajes, inició cuando Chucho incorporó al hermano de ésta, como subdirector de deportes del ayuntamiento.
Según versión de allegados, el trauma más grande que arrastra el reelecto edil, Chucho Nader, es la derrota que sufrió en dos ocasiones de las cuatro que ha contendido para ocupar la alcaldía de Tampico; en 2004, cuando fue derrotado por Fernando Azcárraga del PRI y la segunda la sufrió en 2007 frente a Oscar Pérez Inguanzo.
Por ello Chucho, sin rubor ha trabado alianzas inconfesables para evitar un tropiezo más, aunque es público que el singular personaje ha sido genio y figura, ya que aún arrastra, maledicencias de sus tiempos cómo delegado del IMSS quien en 2010 fue blanco de ataques con denuncias por parte del entonces senador, José Julián Sacramento, quien demandó su destitución como delegado del Instituto, por favorecer indebidamente a empresas ‘amigas’ por lo que causó un quebranto por 7.2 millones de pesos.
Pero esa debilidad por apapachar a sus amigos, no sólo fue en el IMSS,-aseguran los enterados- también lo ha replicado en el ayuntamiento, donde hay denuncias por la forma descarada como favoreció su cercanísimo, Ernesto Atiye Assad un empresario que recibió en licitación directa el contrato para recoger la basura.
Otro que aparece en la misma línea de apapacho del edil, es Enrique Meza íntimo amigo y dueño de una empresa de arrendamiento y construcción, con quien trabajó en el IMSS y en su tiempo fue acusado por ser el personaje que pedía el ‘diezmo’ a nombre de Chucho.
Otros cercanos son Miguel Manzur y Pedro Romero, a quienes además de unirlos la amistad con el edil, como ocurre con los dos anteriores. Han sido señalados por su inexplicable riqueza y por haber construido, fastuosas residencias que exhiben que han cobrado bastante caro por su amistad.
Chucho por ello, está consciente que treparse a la candidatura del PAN para ser gobernador, es la única forma de medio esquivar a personajes de la 4T, que lo traen entre ojos, luego que lo han acusado por presunto enriquecimiento ilícito y otras ‘linduras’ relacionadas con la compra de su yate ‘Dinamita’, y por ser durante un tiempo el recolector de recursos entre la IP, para las campañas del PAN.
A sabiendas de sus pecadillos y la urgencia por blindarse, le nace el interés por hacer alianzas hasta con sus enemigos para proyectarse… Sin importar que estas estrategia es como agarrarle la cola al diablo, aunque en esto de la política es cómo se dice en el rancho; marrano que no muerde el chiquero, no llama la atención.






