Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Son la constructora más grande del país, los médicos y los rescatistas que llegan en los momentos de las devastaciones, los que distribuyen las vacunas y las aplican, los que vigilan las gaseras y tomas de Pemex, las aduanas y frenan a migrantes, pero ahora, los elementos del Ejército Mexicano entraron de lleno a la ciencia y a la detección del Covit19.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), dio a conocer este jueves en su plataforma de transparencia que trabaja en 63 proyectos de investigación para desarrollar tecnología y equipos para la detección rápida de Covid-19 por rayos de luz.
Además, están ‘armando’ una estrategia para crear sistemas térmicos de vigilancia aérea o terrestre y la elaboración de cartuchos de armas de fuego menos letales.
Los 63 proyectos se desarrollan junto a universidades y centros de estudio como el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma del Estado de México y la Universidad Aeronáutica de Querétaro.
Para estos proyectos, la SEDENA está invirtiendo más 917 millones de pesos, los cuales una vez que se encuentren finalizados servirán para atender las necesidades de esta institución de seguridad.
Uno de los estudios más avanzados, es para que, a través de un rayo de luz, que habrá de generar un sensor espectroscopia, se detecte si una persona es portadora del virus del Covid19.
También están creando un sistema de pruebas a través de la orina, con el que se busca detectar sobrepeso y obesidad, además de un sistema para detectar si el personal militar es agredido con agentes químicos.
En el combate al narcotráfico se investiga junto con el Tecnológico de Zapopan y la Universidad Aeronáutica de Querétaro, un prototipo de fumigación de enervantes para helicóptero Bell 407GX, además de una ametralladora giratoria calibre 5.56 milímetros para vehículos terrestres.
Las investigaciones en temas de armas de fuego incluyen proyectos para el desarrollo de una ametralladora rotativa para los soldados que realizan operaciones urbanas, el desarrollo de una munición de gas, de mercante y picante que permitan el personal del ejército detener personas.
El proyecto de investigación de la munición de gas, incluye también la capacidad de derrumbar drones pequeños, esta investigación es la de mayor costo durante este año, en donde se presupuestaron 15 millones 940 mil pesos.
En armamento aéreo, desarrolla prototipos en una primera fase para adiestrar a pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana, ademas de un cohete de adiestramiento y su tubo lanzador para un simulador de tiro virtual.
Los estudios incluyen un prototipo funcional de un lanzador múltiple de guerra calibre 40 milímetros para granadas de baja velocidad, con cual busca incrementar la capacidad combativa individual del personal operativo.






