Como balde de agua fría debió caerles a los panistas de Tamaulipas, las declaraciones de su líder nacional, Marko Cortés, dando por perdida la gubernatura del Estado en 2022.
¿Quién que se presuma o se diga líder puede pronunciar un mensaje de derrota de ese tamaño? Evidentemente sólo Cortés.
De acuerdo con lo que dijo, de las seis gubernaturas que estarán en disputa el año próximo, solamente la de Aguascalientes es salvable.
En su opinión, su partido tiene casi, casi, asegurada la derrota en cinco de las seis entidades.
En el caso que nos interesa, que es Tamaulipas, las afirmaciones de Cortés tienen un doble impacto en contra de su partido.
Por un lado, apachurran y le bajan los ánimos a la militancia panista que anda bastante entusiasmada y le está echando todas las ganas al trabajo partidista, convencida de que podrá retener la principal oficina del Palacio de Gobierno, y por el otro, le da vuelo a Morena que ya se siente con la gubernatura en la bolsa.
¿Qué pensarán al respecto algunos de los aspirantes del PAN a la gubernatura, como Cesar, “El Truco”, Verástegui? ¿Compartirán el sentimiento de derrota de su dirigente nacional?
Por el lado de Morena, por supuesto que las afirmaciones de Cortés son vitamina pura.
Si la media docena de aspirantes que se siguen disputando la candidatura andaban desbordando soberbia y arrogancia, no quiero imaginarme como andarán luego de lo que el dirigente nacional del PAN acaba de señalar.
Ahora que su principal rival dobló anticipadamente las manos, seguramente la disputa morenista por la candidatura se polarizará aún más.
Vale aclarar una cosa: no está diciendo mentiras Marko Cortés respecto a que, en Tamaulipas, su partido tiene un alto riesgo de derrota.
Esa es una obviedad. El desgaste social del PAN ha venido creciendo cada día. Se agravó cuando se inició el proceso de desafuero del gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, y no ha parado hasta el momento.
Además, hacia dentro y hacia afuera del blanquiazul existen muchos grupos resentidos que también, desde el anonimato, están jugando en contra del partido.
Lo que se le critica y cuestiona al dirigente nacional panista es esa sinceridad derrotista que muestra a casi 7 meses de la elección del 2022.
Alguien que se presuma como líder debe alentar a sus seguidores a dar la batalla hasta el último momento, con la mentalidad de que la victoria siempre será alcanzable.
En cambio, Cortés hizo todo lo contrario. Poco le faltó para decir que no van a participar en la elección porque van a perder.
En lo personal me parece que, con todo y los puntos negativos que enfrenta, el PAN sigue teniendo condiciones para retener la gubernatura.
Si la elección la encabeza un candidato que pueda empatizar con los ciudadanos, y que logre convencerlos de que con él las cosas serán diferentes a cómo se han hecho en los últimos cinco años, las posibilidades de triunfo en las urnas serán muchas.
Por lo demás, el PAN tiene una gran ventaja sobre Morena: cuenta con estructura y poder económico para enfrentar la elección.
En cambio, en el partido guinda siguen empleitados, al grado de que no tienen ni dirigencia estatal. La elección la manejarán directamente desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) con lo que eso implica.
Lo cierto es que el derrotismo de Cortés vino a inyectarle morbo a la competencia local por la gubernatura.
EL RESTO.
¿ENTREGARON LA ELECCION? – Desde que el gobierno federal dejó de presionar con el tema del desafuero del gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, y luego de la misteriosa paliza electoral que el PAN recibió el pasado 6 de junio, la sospecha de que existe una negociación para que Morena gobierne Tamaulipas a partir del 2022, cobra fuerza cada vez más.
Para decirlo más claro, entre los tamaulipecos se fortalece cada día la versión de que el PAN ya entregó, desde ahora, la gubernatura tamaulipeca.
¿A eso se refiere Marko Cortez?
ASI ANDAN LAS COSAS.






