A medida que pasa el tiempo y se acerca el 15 de diciembre, fecha en que supuestamente se dará a conocer el nombre del candidato de Morena a la gubernatura de Tamaulipas; el divisionismo se ahonda al interior y se hace más necesario para dicho partido dar un giro de 180 grados en su estrategia, y buscar otras opciones entre los liderazgos que han salido limpios en el remolino del caso de los hermanos Carmona.
Lo anterior porque ni la UIF, ni la FGR han podido hasta el momento salir a dar una postura en torno a la denuncia interpuesta por el PRD, de los presuntos nexos del empresario asesinado en Nuevo León y su consanguíneo, con personajes de Morena en Tamaulipas.
Y aunque algunos ya se deslindaron de los Carmona, lo hicieron tarde, pero de todas formas es la autoridad la que tendría primero que realizar una investigación de los involucrados, y después dar a conocer la información correspondiente. El silencio que han guardado dichas dependencias federales solamente nos da pie a pensar que es un caso sumamente complicado, y que, por más que se quiera tapar, de plano no se puede.
En ese tenor insistimos en que, si los jerarcas de Morena ya tenían un nombre (o varios) en la mesa, pero ahora están manchados en el caso Carmona, se deben buscar otras opciones entre quienes se han manejado hasta el momento de una manera clara, pulcra, y sobre todo que tengan la capacidad y tablas suficientes para realizar una operación cicatriz y empezar a tejer la unidad, que al menos en estos momentos sería muy complicado concretar.
Por supuesto que existen políticos con esas virtudes en Morena, pero en el CEN tendrían que hacer a un lado favoritismos, recomendados, y posiblemente hasta negocios personales, para designar realmente a un buen candidato.
De otra forma, se pondría más en riesgo la elección del 2022 para su partido, y sobre todo, la oportunidad que dicen tener de ganar la gubernatura.
Como siempre la mejor opinión es la de usted, amable lector. Hasta la próxima.






