El gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca, ha sido el que más ha golpeado a la burocracia estatal. Nunca a los trabajadores estatales les había ido tan mal como con la actual administración panista.
Desde octubre del 2016 la burocracia comenzó a ser fustigada. Cientos de trabajadores fueron echados a la calle, sin contemplación de ningún tipo. Usaron el aparato de justicia para pisotearlos en su dignidad, regateándoles las indemnizaciones a que tenían derecho por ley.
De hecho, todavía hay gran número de laudos, con sentencia firme, que no han sido cumplimentados porque el gobierno se niega a pagar las indemnizaciones ordenadas por los jueces.
Se cuentan por decenas las historias, de empleados que fueron víctimas del espíritu de venganza con que el panismo llegó a asumir el gobierno.
Los que se quedaron tampoco la han pasado tan bien. Han vivido más de cinco años de incertidumbre, porque siempre pesó sobre ellos la amenaza de ser despedidos.
Hoy, a poco más de 10 meses de que termine el ejercicio del gobierno panista, ese resentimiento de la burocracia comienza a manifestarse. Las expresiones de repudio hacia el patrón gobierno se multiplican.
Basta ver las redes sociales para medir el rencor acumulado por los trabajadores estatales.
Para terminar de complicar las cosas, la secretaria de Finanzas, María de Lourdes Arteaga, le echa gasolina a la lumbre de la inconformidad, y aviva el resentimiento en el peor momento, porque dentro de pocos meses los tamaulipecos iremos a las urnas para elegir a un nuevo gobernador.
Resulta que, el pasado 13 de diciembre, Doña Lulú compareció ante diputados locales para hacer una exposición de lo que sería el presupuesto de egresos y la ley de ingresos del gobierno del estado, para el 2022.
En medio del bombardeo de interrogantes y cuestionamientos, la secretaria presumió, como un gran logro del gobierno de Cabeza de Vaca, el hecho de que, durante los más de cinco años de la administración estatal, no les hayan otorgado un solo aumento salarial a los miles de trabajadores de confianza.
Contó, con un tonito de orgullo, que derivado de lo anterior, el gobierno del estado se estuvo ahorrando hasta 60 millones de pesos al año.
“Había un acuerdo no escrito de los gobiernos, para que cada año se le otorgara un aumento en sueldo y prestaciones a la burocracia en general. Se destinaban para ese propósito, cada año, en promedio 120 millones de pesos para atender el pliego petitorio del sindicato de burócratas” explicó.
“De esos 120 millones de pesos, 60 millones eran para pagarle aumento a trabajadores de confianza. Pero, por primera vez en la historia, a partir de esta administración no se les ha otorgado aumento alguno. Desde el 2016 tienen el mismo sueldo” se jactó.
La realidad es que, la secretaria de Finanzas se fue de boca, y le hizo un flaco favor al PAN en ese afán desesperado por cerrar heridas con los miles de trabajadores del estado, que en una elección tan complicada como la que viene, pueden hacer la diferencia.
¿Cuál es el mérito de ahorrar 60 millones de pesos al año a costa de sacrificar el bienestar de los trabajadores estatales? Evidentemente, ninguno.
No lo dijo la secretaria, pero el gobierno panista también ha regateado las bases sindicales a la burocracia. No ha entregado una sola, afectando con ello a cientos de trabajadores que ya reúnen los requisitos legales para obtener ese beneficio.
Pareciera que el PAN tiene al enemigo en casa, y se llama María de Lourdes Arteaga Reyna.
EL RESTO.
DADOS CARGADOS. – En el Comité Directivo Estatal del PAN, que preside Luis René Cantú Galván, hay dados cargados en favor del senador Ismael García Cabeza de Vaca.
Los regalos que el partido está haciendo llegar a su militancia, llevan una tarjeta membretada con el nombre del también aspirante a la candidatura por la gubernatura.
¿Qué pensarán de ello, César, “El Truco”, Verástegui Ostos y Jesús, “Chucho” Nader, los otros competidores?
ASI ANDAN LAS COSAS.






