Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La citricultura de Tamaulipas está en alerta roja por la alta presencia de la mortal plaga del “Dragón Amarillo”, que ya tiene invadida más del 50 por ciento de las huertas de la entidad, advirtió Oscar Garza Morales.
El presidente de la Junta Local de Sanidad Vegetal de Santa Engracia, y de la Unión de Citricultores de la Pequeña Propiedad, explicó que, el “Dragón Amarillo” es una plaga que, una vez que ataca un árbol termina matándolo porque no hay cura.
El avance de la enfermedad ha sido a pasos vertiginosos. Se estima que, en Llera el 90 por ciento de la citricultura tiene presencia de la plaga; en Padilla y Güémez, el 50 por ciento, y en Victoria, el 40 por ciento.
En Tamaulipas existen sembradas poco más de 40 mil hectáreas citrícolas. Su principal producto es la naranja. Cada año se generan alrededor de 650 mil toneladas de la especie valencia.
También hay aproximadamente cinco mil hectáreas sembradas con limón Italiano, que producen en promedio 80 mil toneladas al año.
Alrededor de seis mil familias viven de la actividad citrícola en Tamaulipas, principalmente en los municipios de Victoria, Padilla, Llera, Güémez e Hidalgo.
Por esa razón, Garza Morales anticipó que sería una catástrofe que la plaga barriera con la citricultura.
“Hemos calculado que dentro de cinco años la citricultura podría desaparecer porque la plaga es letal” señaló Garza Morales.
De darse esa catástrofe, Victoria sería la más afectada, porque gran parte del dinero que proviene de la citricultura es dinero fresco que se queda en la ciudad, mediante compras de combustible, llantas, lubricantes y
otros productos de primera necesidad para los productores.
Para evitar una crisis en el sector, es necesario que los productores siembren nuevos árboles en sustitución de aquellos que han sido alcanzados por la enfermedad, pero para ello se requiere del apoyo de los gobiernos y no está ocurriendo.
“El gobierno federal no pone su parte y el estatal apechuga solo un poco, a través del Comité Estatal de Sanidad Vegetal” mencionó.
Y añadió: “Es necesario concientizar a los citricultores de que, con la poda y resiembra de árboles podemos salvar la actividad, pero no todos lo están haciendo”.






