Los gobiernos estatal y el municipal de Victoria acaban de abrir un nuevo frente en su juego de guerritas que se traen desde octubre pasado. Primero fue con el tema del Fondo de Capitalidad y ahora es con la colocación de unos pendones, con los que la administración estatal presume el inicio de diversas obras de pavimentación.
En vez de olvidarse de ideologías y de filias partidistas, para coordinar esfuerzos y trabajar juntos en la solución de todos los problemas que aquejan a los victorenses, las autoridades estatales y municipales prefieren enfrascarse en una confrontación de egos.
Desde luego que también alimenta el pleito intergubernamental el contexto electoral en que se encuentra inmerso Tamaulipas. De hecho, ese es el fondo del conflicto.
Tanto el PAN como Morena se disputan la preferencia de los electores, y en ese propósito usan cualquier pretexto para zancadillearse o para hacerse quedar mal ante los ojos de los capitalinos.
En esa dinámica de rijosidad, los gobernantes se distraen del que debiera ser su principal objetivo, que es solucionar problemáticas como la del desbasto de agua, de la rehabilitación de las calles y de la mejora de servicios primarios, como el de la recolección de basura.
Este lunes pasado, el titular de Desarrollo Urbano del municipio, Luis Gerardo Illoldi Reyes, emplazó a la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno del Estado, “para que pida permiso o retire la publicidad que colocó para anunciar diversas obras”.
El funcionario municipal argumenta que, el gobierno estatal colocó los anuncios sin tener el permiso correspondiente por parte de la autoridad municipal.
“Están colocando pendones para anunciar que tienen obras en proceso, pero no solicitaron permiso para ello”, reclamó.
Y todavía fue más allá al dejar una advertencia: “les vamos a dar un plazo de 24 horas para que tramiten el permiso o los vamos a multar”.
Seamos sinceros: ¿se justifica un pleito por unos pendones? Por supuesto que no. Son chiflazones, diría la abuela.
En vez de andar jugando a las venciditas, ambos gobiernos deberían enderezar esos ímpetus belicosos hacia la construcción de políticas públicas que respondan a las demandas de la sociedad.
En verdad, son tantas las necesidades y carencias de los victorenses, que resulta inevitable el enojo cuando vemos esos pleitos que se traen los gobiernos estatal y municipal.
Y tan mal esta uno como el otro. Los dos actúan mañosamente, pero disfrazan el problema de fondo.
En el caso del gobierno estatal se escuda en que la pavimentación es una urgencia para las principales ciudades, pero la verdad es que atrás de esa inversión está la intención de congraciarse con los electores.
En el lado del gobierno municipal usan disposiciones legales para arremeter contra el Estado, bajo el pretexto de una violación a la norma, cuando en realidad lo que buscan es evitar que el gobierno cabecista se luzca presumiendo su inversión.
Ojalá y que la mesura ilumine a nuestros gobernantes, para que se olviden de esas rivalidades y se pongan a cumplir con la responsabilidad que asumieron cuando resultaron electos.
En este pleito estéril y circense, Gattás es el que más pierde porque apenas inicia su gobierno, y debe entender que su reelección en el cargo dependerá de que eficiente sea en este su primer ejercicio.
Y la verdad, en los poco más de 4 meses que lleva al frente del gobierno municipal, ha quedado reprobado.
ASI ANDAN LAS COSAS.






