Luego del “reventón” legislativo ocurrido el pasado martes en la sesión del Pleno del Congreso del Estado, quedó demostrado una vez más que, panistas y morenistas cojean del mismo pie.
Persiguen el poder por el poder y dejan en segundo término el interés de los ciudadanos.
Para que me entienda, lo pongo en contexto: en la Plenaria de esta semana, la bancada de Morena intentó “madrugarle” a los panistas con una iniciativa que reformaba gran parte de la Ley sobre la Organización y Funcionamiento Internos del Congreso del Estado.
Los morenistas pretendían modificar la ley para, entre otras cosas, quitarle los candados que les impiden actualmente remover a los integrantes de la mesa directiva. Lo hacen porque, consideran que la actual presidenta, la panista, Imelda Sanmiguel Sánchez, ha interpretado la constitución y la ley a su antojo para frenarles diversas reformas.
Con la reforma abortada, buscan simplificar el procedimiento para removerla. Como lo proponen, bastaría el voto de la mitad más uno de los diputados asistentes a la sesión plenaria para destituirla.
Quieren también modificar el procedimiento para desahogar los vetos que el gobernador del estado interponga contra decretos legislativos que le incomoden o sencillamente no le gusten. Ya les ha vetado siete decretos y quieren evitar que lo siga haciendo.
El punto es que, en la sesión del martes, Morena tenía los votos suficientes para aprobar, de inmediato, con dispensa de turno a Comisiones, la acción legislativa en cuestión.
Ante los hechos, la bancada panista, en acuerdo con los dos diputados del PRI, decidieron abandonar el salón de Plenos y con ello abortaron la sesión. Esa fue la indicación que recibieron desde Palacio de Gobierno.
De inmediato vinieron las protestas y reclamos de los legisladores de Morena. El problema es que ellos hicieron exactamente lo mismo en la sesión plenaria de noviembre pasado. Aquella ocasión reventaron la asamblea porque, ante la ausencia de 5 diputados, que presuntamente se enfermaron, quedaron en desventaja numérica ante el PAN y corrían el riesgo de que les desecharan algunas iniciativas de su interés.
“Es un recurso legal” dijo entonces, a modo de justificación, el coordinador de la bancada de Morena, Armando Zertuche Zuani, mientras que los panistas protestaron indignados y calificaron de inmorales y tramposos a los “reventadores”.
Este martes en que se invirtieron los papeles, Zertuche arremetió contra los panistas, y minimizó lo sucedido el 30 de noviembre.
“Aquella ocasión lo hicimos para defender los intereses ciudadanos, y ellos lo hacen ahora para defender sus intereses” argumentó.
Por el lado del PAN, el coordinador, Félix Fernando García Aguiar, prefirió callar. Se negó a dar entrevistas a pesar de que, el 30 de noviembre hasta convocó a una conferencia de prensa para atacar a los morenistas.
Por eso le digo, que tan mal están unos como otros. Son igualitos.
El RESTO.
VOTO CODICIADO. – Cosas de la vida, pero el voto del diputado de Movimiento Ciudadano (MC), Gustavo Cárdenas Gutiérrez, está convertido en el más valioso de la 65 legislatura local.
Cárdenas tiene en sus manos el voto más codiciado porque es el que puede hacer la diferencia en las votaciones en el Pleno.
Basta una operación aritmética para demostrarlo: Morena tiene 18 diputados, PAN, 15, PRI, dos y MC uno. Si Gustavo vota en contra de Morena genera un empate, porque sumado su voto con los del PAN y PRI reúnen 18 votos, contra 18 de los morenistas.
En esas condiciones de empate, de 18 contra 18, la ley dice que la presidenta de la mesa directiva tiene el voto de calidad para el desempate, lo cual da ventaja al PAN porque quien preside los trabajos parlamentarios es Imelda Sanmiguel Sánchez, una de las suyas.
Así anda de cotizado el empresario hotelero.
HAGAN SUS APUESTAS. – Por cierto, en el Poder Legislativo ya se comienzan a cruzar apuestas sobre el destino que tendrá la reciente reforma morenista a la Ley de Hacienda del Estado, para implementar la licencia de manejo permanente.
¿Vetará la reforma el gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca?
Las apuestas favorecen el “si”. Igual que lo ha hecho con otros siete decretos, el mandatario se negará a publicar la reforma y con ello la invalidará.
Con ello, se viene otro pleito legislativo de pronóstico reservado.
ASI ANDAN LAS COSAS.






