En la antesala, para enmudecer campañas y entrar al periodo de reflexión del voto, existe un clima atípico de incertidumbre. No tanto por el resultado de las elecciones, que para muchos expertos está canteado; basados en encuestas recientes y más serias que ponen 2 a 1 arriba al candidato de Morena, doctor Américo Villarreal Anaya sobre César Verástegui de la Alianza PAN,PRI y PRD.
La desazón que existe en la brecha final para la elección, es; si habrá madurez para dejar que la elección se realice sin “chapuzas” y en paz, o se revienta en un afán por tratar de influir en los resultados o llevarla al terreno de la judicialización.
Por ello, existe justificación para estar con “el Jesús en la Boca”, sobre todo; por las amenazas, la politización del aparato de justicia y las voces que desde el centro del país, están abogando por exigir a las autoridades estatales, pero sobre todo, al IETAM; que sea un árbitro imparcial que se apegue a la legalidad.
Ingrediente, singular es, además de todas las bolas de nieve que viajan ladera abajo, lo que resuelva la Suprema Corte de Justicia, sobre el fuero o desafuero del gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, quien irrumpió en la escena, para personalizar la campaña del PAN, PRI, PRD , lo que para muchos afectó a su candidato .
Aunque los del PAN, sobre todos aquellos que apuestan por un milagro, presumen confianza y sus encuestas con 8 puntos arriba. Los hechos y los arrebatos de algunos personajes de este partido, contrastan con su optimismo.
Al interior, hay nerviosismo y se transpira la desesperación.
Aunque confían en movilizar a sus promovidos. Le apuestan a desalentar la participación de los ciudadanos. Para voltear el resultado y ganar con el otrora llamado “voto duro” que no serviría de nada, si la gente sale a votar masivamente.
A seis días que se realice la elección que es la encuesta más válida.
Se mantiene un clima de crispación y división inédito que nunca se había vivido en elecciones pasadas.
El voto es por la cordura y por la madurez, porque nadie gana. Todos pierden, si gana la antidemocracia o peor, la violencia.






