Los maestros de Tamaulipas cumplieron con las expectativas. Resistieron los embates de grupos externos que intentaron manipular el proceso de elección del nuevo comité ejecutivo estatal de la sección 30 del SNTE, y lograron así hacer historia al ejercer a plenitud y en libertad su derecho al voto, estrenando la nueva normatividad legal del sindicalismo mexicano.
Todavía no hay cifras oficiales, pero extraoficialmente se calcula que acudieron a las urnas alrededor de 50 mil trabajadores de la educación, más del 80 por ciento de quienes estaban legitimados para participar en la elección.
En razón de ello, hay que felicitar a los maestros de Tamaulipas. Primero, porque votar no es solamente un derecho, sino también una obligación, y segundo, por no haber cedido a las presiones de quienes pretendieron inducir el voto a través de prácticas muy comunes en las elecciones constitucionales, como la compra de votos, las promesas de beneficios y hasta las amenazas.
El ganador de la contienda fue Arnulfo Rodríguez Treviño, quien regresará, por segunda ocasión, a ocupar la oficina principal de la sede sindical del SNTE en Tamaulipas. El profe lo hará 10 años después de haber dejado la dirigencia. Fue secretario general en el periodo comprendido del 2007 al 2012.
Desde este espacio, el 12 de noviembre pasado, cuando todavía no se publicaba la convocatoria respectiva, sentenciamos que si los aspirantes a suceder a Rigoberto García Guevara, no lograban construir una candidatura de unidad, Arnulfo los arrollaría en las urnas. Así ocurrió.
El triunfo del maestro originario del ejido Charcos, municipio de Villagrán, pero avecindado en Nuevo Laredo, evidentemente tiene varias lecturas, pero hay dos que son inobjetables.
Una, que hizo muy bien las cosas en la primera ocasión que encabezó la organización sindical, lo cual no es algo para sorprender porque, bajo su dirigencia, el sindicato logró las mejores conquistas, encabezando una autentica defensa de los derechos del profesorado.
Y dos, que los maestros ya no quisieron más de lo mismo. Su voto a favor de Arnulfo fue un, ¡ya basta!, a una camarilla de docentes que durante muchísimos años se adueñaron de la organización sindical, desde donde se beneficiaron a manos llenas y de paso beneficiaron a sus familias y amigos.
Ahora, habrá que ver si Rodríguez Treviño es capaz de responder al respaldo masivo de la base sindical. Ese será su principal reto: no defraudar a quienes creyeron en él.
No será fácil porque las condiciones políticas imperantes en el estado no son las mismas que la primera vez en que tuvo la representación sindical.
Por lo pronto, este martes, a las 12 horas, en el salón de Convenciones del Sartet, está programada la toma de protesta del nuevo líder del magisterio de Tamaulipas, y de quienes lo acompañarán en su tarea.
EL RESTO.-
AGARRON INEVITABLE.- Este lunes está programada la sesión ordinaria del Pleno del Congreso del Estado. No habría nada de raro en ello, a no ser porque, desde el 15 de noviembre a la fecha, por distintos motivos, han sido suspendidas tres asambleas plenarias.
Sin embargo, difícilmente podría darse una nueva cancelación de los trabajos parlamentarios porque el periodo ordinario de sesiones concluye este 15 de diciembre. Es decir, los diputados tienen apenas de aquí al jueves para desahogar todos los asuntos pendientes, que no son poca cosa.
Debido a ello se presagia una semana de pronóstico reservado, tanto en comisiones como en la tribuna legislativa, porque hay temas que van a agravar la confrontación entre las distintas bancadas, particularmente entre las del PAN y Morena.
El agarrón parece inevitable con el tema del paquete económico del gobierno del estado para el 2023, sobre todo con el presupuesto de egresos.
Mientras tanto, cobra mayor fuerza la versión de que hay diputadas panistas que tienen comprometido su voto a favor de la bancada morenista.
La pregunta es: ¿Alcanzará el voto de la deslealtad para que Morena recupere la Junta de Coordinación Política?
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
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