Ciudad Victoria, Tamaulipas.— Fuerzas estatales y federales aseguraron 167 vehículos blindados durante 2026 en Tamaulipas; 66 eran unidades artesanales conocidas como “monstruos”, utilizadas presuntamente por organizaciones criminales.
Los decomisos, realizados entre enero y julio, forman parte de operativos desarrollados por corporaciones integradas en la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz.
Reportes de la Fiscalía General de la República y la Vocería de Seguridad ubican buena parte de los aseguramientos en caminos rurales, carreteras y brechas del norte tamaulipeco.
La destrucción más reciente ocurrió el 25 de agosto, cuando autoridades desmantelaron 25 vehículos con blindaje artesanal durante la tercera jornada de inhabilitación desarrollada en el presente año.
Antes habían sido destruidos 23 “monstruos” el 8 de febrero y otros 18 durante una segunda jornada realizada el 12 de abril por las autoridades federales.
Las tres operaciones acumulan 66 unidades inhabilitadas y están relacionadas con más de 26 carpetas de investigación abiertas por diferentes delitos correspondientes al fuero federal en Tamaulipas.
La destrucción busca impedir que los vehículos asegurados puedan regresar a circulación después de ser recuperados, reparados o nuevamente modificados para utilizarlos en actividades de grupos delictivos.
Frontera concentra los decomisos
La distribución territorial coloca a Reynosa como principal punto de aseguramiento, con 28 vehículos, seguida por Camargo con 16 y Río Bravo, donde fueron decomisadas otras 12 unidades.
Miguel Alemán registra seis vehículos asegurados y Matamoros cuatro, concentrando así buena parte de estas unidades modificadas dentro de municipios ubicados directamente sobre la franja fronteriza tamaulipeca.
Las cifras colocan particularmente a Reynosa y la Frontera Chica como zonas donde estos vehículos mantienen presencia vinculada con operaciones y disputas protagonizadas por organizaciones criminales.
Se trata de una región cubierta por extensas áreas agrícolas, caminos secundarios y brechas que comunican comunidades fronterizas y forman corredores cercanos hacia los cruces existentes con Estados Unidos.
Algunas unidades fueron decomisadas después de enfrentamientos con fuerzas de seguridad, mientras otras aparecieron abandonadas o dañadas en brechas tras episodios violentos registrados en diferentes puntos fronterizos.
Del blindaje artesanal al industrial
Los 66 “monstruos” representan solamente una parte de los 167 vehículos blindados asegurados durante el año, cifra que incorpora también camionetas comerciales modificadas y unidades con protección industrial.
Un operativo realizado durante mayo en Reynosa permitió localizar dentro de una bodega 15 camionetas de alta gama equipadas con blindaje de fábrica y cinco vehículos modificados artesanalmente.
El hallazgo mostró que las unidades aseguradas no se limitan a camiones protegidos mediante placas de acero soldadas, sino también incluyen vehículos comerciales con sistemas profesionales de blindaje.
La fabricación artesanal suele utilizar camionetas, camiones de volteo y otros vehículos pesados sometidos a modificaciones estructurales para instalar gruesas placas metálicas destinadas a proteger ocupantes durante enfrentamientos armados.
Aunque durante 2026 fueron inhabilitados 66 “monstruos”, la cifra resulta inferior a las 94 unidades aseguradas durante el periodo comparable de 2025, conforme a los registros mencionados.
Los operativos de este año comenzaron en Camargo durante enero, donde despliegues interinstitucionales permitieron asegurar algunas de las primeras unidades modificadas localizadas por corporaciones de seguridad.
Para marzo, las acciones alcanzaron Reynosa y Río Bravo después de episodios violentos que provocaron un reforzamiento de la presencia de fuerzas federales dentro de áreas rurales.
En julio, nuevos operativos en Reynosa derivaron en otros aseguramientos, incluyendo vehículos abandonados durante despliegues desarrollados por autoridades dentro de zonas consideradas de mayor incidencia delictiva.
La destrucción de estas unidades no elimina por sí misma la capacidad operativa de las organizaciones criminales, pero impide reutilizar vehículos diseñados específicamente para resistir ataques durante enfrentamientos.






